Rev. Nefrol. Dial. Traspl.2026,46(3): 151-164
Artículo Original
Levotiroxina y tasa de filtración glomerular en enfermedad renal crónica no dialítica
Asociación entre el Inicio o el Ajuste de Levotiroxina y los Cambios en la Tasa de Filtración Glomerular Estimada en Pacientes con Enfermedad Renal Crónica No Dialítica e Hipotiroidismo Primario
Association Between Levothyroxine Initiation or Dose Adjustment and Changes in Estimated Glomerular Filtration Rate In Patients with Non-Dialysis Chronic Kidney Disease and Primary Hypothyroidism
Santiago Correa
Ruiz1,
César Augusto Restrepo Valencia1, José Arnoby Chacón
Cardona1
1) Departamento
Clínico, Universidad de Caldas, Manizales, Colombia
Santiago Correa Ruiz s
Orcid: 0000-0002-1140-2932
Mail: santycrx77@gmail.com
Fecha entregado: 20 de abril de 2026
Fecha corregido: 18 de Julio de 2026
Fecha aceptado: 28 de Julio de 2026
ABSTRACT
Introduction: Hypothyroidism is common in patients with chronic kidney disease (CKD)
and has been associated with impaired renal function. However, the effect of
levothyroxine on estimated glomerular filtration rate (eGFR) in patients with
non-dialysis-supported CKD (nDCK) remains
controversial. Objectives: To
evaluate the association between the initiation or adjustment of levothyroxine
and changes in eGFR in patients with nDCK and primary
hypothyroidism. Materials and Methods:
This was an observational, retrospective, longitudinal, and analytical study.
Patients with nDCK and primary hypothyroidism who
required the initiation or adjustment of levothyroxine were included. Clinical
records from a nephrology clinic between 2018 and 2024 were analyzed, and TSH,
serum creatinine, and eGFR values were compared before and after therapeutic
adjustment. Results: 112 patients
were included, 58.0% were women, and the median age was 73.5 years. Following
initiation or adjustment of levothyroxine, TSH decreased significantly (median
change -6.17 mIU/L [CI -9.50 to -4.19]; p <
0.001), while eGFR increased significantly (median change 2.05 mL/min/1.73 m²
[IQR -1.9 to 5.37]; p = 0.03). No significant association was observed between
the decrease in TSH and the change in eGFR (Rho = -0.006; p = 0.952). Conclusion: In patients with chronic
kidney disease and primary hypothyroidism, initiation or adjustment of
levothyroxine is associated with a reduction in TSH and a modest but
significant increase in eGFR, but without a significant correlation between the
two changes.
Keywords: Chronic
kidney disease; hypothyroidism; levothyroxine; thyroid-stimulating hormone;
glomerular filtration rate.
RESUMEN
Introducción: El
hipotiroidismo es frecuente en pacientes con enfermedad renal crónica (ERC) y
se ha asociado con alteraciones de la función renal. Sin embargo, el efecto de
levotiroxina sobre la tasa de filtración glomerular estimada (TFGe) en
pacientes con ERC no dialítica (ERCnD) sigue siendo controvertido. Objetivos: evaluar la asociación entre
el inicio o el ajuste de levotiroxina y los cambios en la TFGe en pacientes con
ERCnD e hipotiroidismo primario. Materiales
y métodos: estudio observacional, retrospectivo, longitudinal y analítico.
Se incluyeron pacientes con ERCnD e hipotiroidismo primario, que requirieron
inicio o ajuste de levotiroxina. Se analizaron registros clínicos de una consulta
de nefrología entre 2018 y 2024 y se compararon valores de TSH, creatinina
sérica y TFGe antes y después del ajuste terapéutico. Resultados: Se incluyeron 112 pacientes, 58,0% eran mujeres y la mediana
de edad fue de 73,5 años. Tras el inicio o ajuste de levotiroxina, la TSH disminuyó
significativamente (mediana de variación de -6,17 mUI/L [IC -9,50 a -4,19]; p
<0,001), mientras que la TFGe aumentó de forma significativa (mediana de
variación de 2,05 mL/min/1,73 m2 [RIC -1,9 a 5,37]; p = 0,03). No se observó
correlación significativa entre el descenso de la TSH y el cambio en la TFGe
(Rho = -0,006; p 0,952). Conclusión: En pacientes con ERCnD e hipotiroidismo primario, el inicio o ajuste de
levotiroxina se asoció con una reducción en la TSH y un aumento modesto pero
significativo de la TFGe, pero sin una correlación significativa entre ambos
cambios.
Palabras
Clave: Enfermedad renal crónica; Hipotiroidismo; Levotiroxina; Hormona estimulante de
la tiroides; Tasa de filtración glomerular.
INTRODUCCIÓN
La enfermedad
renal crónica es una entidad clínica compleja asociada a una importante carga
de morbilidad y mortalidad alrededor del mundo (1,2,3). La disminución
progresiva de la función renal se relaciona con un incremento en la frecuencia
de diversas complicaciones y mayor riesgo de eventos cardiovasculares (1). A
su vez, el desarrollo de complicaciones asociadas a la enfermedad se ha
relacionado con un progreso más acelerado de la disfunción renal (1).
No se dispone en la actualidad de un manejo curativo, motivo por el cual el
tratamiento principal de esta enfermedad se basa en estrategias de prevención
del deterioro de la función renal, así como de complicaciones cardiovasculares (1).
Las hormonas
tiroideas, cruciales para el desarrollo y funcionamiento de múltiples tejidos,
ejercen efectos directos e indirectos sobre la hemodinámica renal y la función
tubular. Por ello, las alteraciones de la función tiroidea pueden modificar la
filtración glomerular y contribuir al deterioro de la función renal (4,5,6,7). Estudios
observacionales han encontrado una mayor frecuencia de hipotiroidismo en
pacientes con enfermedad renal crónica (ERC) que en la población general (8,9,10). Un
estudio realizado en población con ERC en diálisis encontró que el 25,4% de los
pacientes con ERC tenían niveles de TSH mayores a 4,5 mIU/mL y 5,7% valores de
10 mIU/mL (11).
Por otro lado, Restrepo y otros encontraron que un 29,2% de los pacientes con
ERC no dialítica tenían hipotiroidismo primario (12). Adicionalmente, otras
investigaciones realizadas en los últimos años, evidenciaron que el
hipotiroidismo no tratado constituye un factor asociado a desenlaces renales
adversos y a una mayor mortalidad en pacientes con ERC (13,14,15,16,17).
En este contexto,
se ha planteado que la corrección del hipotiroidismo mediante el uso de
levotiroxina podría revertir la disfunción hemodinámica, mejorar la tasa de
filtración glomerular (TFG) y preservar la función renal en los pacientes con
ERC. Esta hipótesis ha sido respaldada por diversas investigaciones
observacionales que reportaron una atenuación en la caída del filtrado
glomerular tras la suplencia hormonal (18,19,20,21). Sin embargo, la
evidencia disponible no es uniforme, ya que algunos estudios han arrojado
resultados contradictorios respecto al beneficio renal, sin encontrar un
impacto clínico tangible sobre los desenlaces renales en pacientes con ERC (22,23).
Ante este
escenario de disyuntiva clínica, el objetivo de este estudio fue evaluar la
asociación entre la variación de los niveles de TSH y los cambios en la tasa de
filtración glomerular estimada (TFGe), tras el inicio o ajuste de la terapia
con levotiroxina en una población específica de pacientes con enfermedad renal
crónica no dialítica (ERCnD).
OBJETIVOS
Evaluar la
asociación entre las variaciones de la TSH derivadas del inicio o el ajuste de levotiroxina
y los cambios en el valor de la TFG estimada por la ecuación CKD-EPI en
pacientes con ERC no dialítica e hipotiroidismo primario de reciente
diagnóstico o no controlado que requirieron inicio o ajuste de levotiroxina.
MATERIALES
Y MÉTODOS
Se realizó un
estudio observacional, retrospectivo con evaluación antes-después. La
información se obtuvo a partir de dos bases de datos históricas construidas de
manera estandarizada por un único nefrólogo en la consulta externa de
nefrología, correspondientes al período comprendido entre el 1 de enero de 2018
y el 31 de diciembre de 2024. El estudio fue evaluado y aprobado por el Comité
de Bioética de la Facultad de Ciencias para la Salud de la Universidad de
Caldas, mediante consecutivo CBCS-062, Acta No. 008 de 2024, con fecha del 18
de diciembre de 2024. El Comité clasificó la investigación como de riesgo
mínimo, de acuerdo con la Resolución 8430 de 1993 del Ministerio de Salud de
Colombia. Dado el diseño observacional retrospectivo basado en la revisión de
registros clínicos, no se solicitó consentimiento informado individual. La
información fue extraída de las bases históricas de 1 solo nefrólogo, y
posteriormente se organizó en una base anonimizada para el análisis, eliminando
identificadores personales directos. El manejo de la información se realizó
bajo criterios de confidencialidad y protección de datos sensibles en salud,
restringiendo el acceso a la base únicamente a los investigadores del estudio.
Se incluyeron
pacientes de ≥18 años con ERC no dialítica (clasificada según la TFG estimada mediante
la ecuación CKD-EPI 2021 en estadios G1 a G4) e hipotiroidismo primario de
reciente diagnóstico o mal controlado definidos operativamente a partir del
diagnóstico registrado, que requirieron inicio o ajuste de levotiroxina. Además,
los pacientes debían contar con mediciones pareadas de TSH, creatinina sérica y
TFGe antes y después del inicio o ajuste de levotiroxina. Se excluyeron
pacientes que progresaron a terapia de reemplazo renal antes de la medición
posterior, quienes presentaron un episodio intercurrente compatible con
enfermedad renal crónica agudizada en el intervalo pre-post ajuste, usuarios de
biotina o amiodarona durante la evaluación, o quienes se encontraban en
cuidados de fin de vida. Se realizó un muestreo por conveniencia, incluyendo
todos los pacientes elegibles del período de estudio.
Los datos se
consignaron en una base elaborada en Microsoft Excel 2019 a partir de la
revisión de las bases históricas y de las historias clínicas electrónicas. Las
variables principales fueron TSH sérica, creatinina sérica y TFGe antes y
después del inicio o ajuste de levotiroxina. También se recolectaron variables
demográficas y clínicas, incluyendo edad, sexo, índice de masa corporal,
comorbilidades, estadio y etiología de la enfermedad renal crónica, antecedente
de hipotiroidismo y dosis de levotiroxina. La normalización de TSH se definió
como un valor entre 0,42 y 4,5 mUI/mL posterior al ajuste de la levotiroxina.
Las variables
cualitativas se presentaron como frecuencias absolutas y porcentajes, y las
variables cuantitativas como medias y desviación estándar o medianas con rango
intercuartílico según su distribución. Dado que la mayoría de las variables
presentó distribución no normal, los cambios antes y después del tratamiento se
evaluaron con la prueba de Wilcoxon para datos pareados. La correlación entre
los cambios en TSH y los cambios en creatinina sérica, TFGe y dosis de
levotiroxina se analizó con el coeficiente rho de Spearman. Se efectuó además
un análisis por subgrupos según el estadio de enfermedad renal crónica,
utilizando χ² de Pearson o prueba exacta de Fisher para variables cualitativas,
y ANOVA o Kruskal-Wallis para variables cuantitativas, según correspondiera.
Para evaluar la
asociación independiente entre la variación de TSH y la TFGe posterior, se
construyó un modelo de regresión lineal múltiple con enfoque ANCOVA, ajustado
por TFGe basal, edad, sexo, días entre controles, antecedente de
hipotiroidismo, hipertensión arterial y diabetes mellitus. Para este modelo se
evaluaron los supuestos mediante análisis de residuos y estadísticos
diagnósticos. La linealidad y homocedasticidad se exploraron mediante el
gráfico de residuos estandarizados frente a valores predichos estandarizados.
La normalidad de los residuos se evaluó mediante histograma y gráfico P-P
normal. La independencia de errores se examinó mediante el estadístico de
Durbin-Watson. La multicolinealidad se valoró mediante tolerancia y factores de
inflación de varianza. La presencia de observaciones potencialmente influyentes
se exploró mediante residuos estandarizados y distancia de Cook. Se consideró significativo
un valor de p <0,05. Los análisis se realizaron con IBM SPSS Statistics
versión 25.
RESULTADOS
Durante el período
de estudio se identificaron 155 pacientes potencialmente elegibles con ERCnD e
hipotiroidismo primario que requirieron inicio o ajuste de levotiroxina. De
estos, 43 no cumplieron el criterio de inclusión de contar con mediciones
pareadas completas de TSH, creatinina sérica y TFGe antes y después de la
intervención terapéutica. Finalmente 112 cumplieron con los criterios de
inclusión y conformaron la cohorte analizada (Figura
1). Predominaron las mujeres (58%) y la mediana de
edad fue de 73,50 años (RIC 64 a 81). La mayoría de pacientes se encontraban en
estadio G3a (34,8 %) y G3b (33,9%) de ERC. La etiología más frecuente fue la
ERC de origen desconocido (54,4%), seguida de la nefroesclerosis hipertensiva
(16,1%). Las comorbilidades más frecuentes fueron la hipertensión arterial
(80,6%) y la diabetes mellitus 26,8%. El 56,2% de los pacientes tenían
hipotiroidismo primario ya conocido y mal controlado, mientras que en un 43,7%
correspondió a un diagnóstico nuevo. Las demás características basales se
presentan en la Tabla 1.
Figura 1: Diagrama de flujo del proceso de selección de pacientes
Tabla
1: Características Basales de los Pacientes
Variable
|
Valor
|
|
|
Sexo, n (%)
|
|||
Femenino
|
65 (58,0%)
|
||
Masculino
|
47 (42,0%)
|
||
Edad - Mediana
(RIC), años
|
73,50 (64-81)
|
||
Peso - Media
(DE), Kg
|
65,68 (±12,13)
|
||
IMC* - Media
(DE), Kg/m2
|
26,03 (±3,42)
|
||
Clasificación
nutricional*, n (%)
|
|||
Bajo peso
|
2 (2,6%)
|
||
Normal
|
27 (36,0%)
|
||
Sobrepeso
|
36 (48,0%)
|
||
Obesidad GI
|
9 (12,0%)
|
||
Obesidad GII
|
1 (1,3%)
|
||
Obesidad GIII
|
0 (0,0%)
|
||
Estadio ERC por
CKD-EPI previo a Ajuste, n (%)
|
|||
G1
|
5 (4,5%)
|
||
G2
|
17 (15,2%)
|
||
G3a
|
39 (34,8%)
|
||
G3b
|
38 (33,9%)
|
||
G4
|
13 (11,6%)
|
||
Etiología ERC,
n(%)
|
|||
ERC de etiología
desconocida
|
61 (54,4%)
|
||
ERC por
nefroesclerosis hipertensiva
|
18 (16,1%)
|
||
Otras causas de
ERC+
|
11 (9,8%)
|
||
ERC de origen
mixto
|
5 (4,5%)
|
||
ERC secundario a
Enfermedad Renal Diabética
|
5 (4,5%)
|
||
ERC por
Glomerulopatía primaria
|
4 (3,6%)
|
||
Nefritis lúpica
|
3 (2,7%)
|
||
ERC secundaria a
reflujo vesico-ureteral
|
3 (2,7%)
|
||
ERC secundaria a
pielonefritis crónica
|
2 (1,8%)
|
||
Comorbilidades,
n(%)
|
|||
Hipotiroidismo
previo
|
63 (56,2%)
|
||
Hipotiroidismo
de novo
|
49 (43,7%)
|
||
HTA
|
90 (80,6%)
|
||
Diabetes
Mellitus
|
30 (26,8%)
|
||
Fármacos, n(%)
|
|||
iRAAS
|
73 (65,2%)
|
||
Diurético de asa
|
38 (33,9%)
|
||
Diurético
tiazídico
|
17 (15,2%)
|
||
Estatina
|
72 (64,3%)
|
||
*Solo existían
datos para cálculo de IMC y por tanto para la clasificación nutricional en 75
pacientes (67% de la población). ERC: Enfermedad Renal Crónica. + En esta
categoría se incluyen causas como nefritis intersticial, hipoplasia renal y
otras. HTA: Hipertensión Arterial. iRAAS: inhibidores del eje
Renina-Angiotensina-Aldosterona
|
|||
Tras el inicio o
ajuste de la levotiroxina, los valores de TSH disminuyeron significativamente
desde una mediana de 8,63 mUI/L (RIC 7,21 – 12,26) previo al traamiento a 2,75
mUI/L (RIC: 0,82 a 4,59) después del ajuste (p <0,001). La mediana de
variación absoluta fue de – 6,17 mUI/L (RIC -9,50 a -4,19), con un cambio
porcentual de -72,8% (RIC: -89,94 a -50,63). Después del tratamiento, 66
pacientes (58,9%) de los pacientes alcanzaron niveles de TSH dentro del rango
de referencia, mientras que 46 (41,1%) permanecieron fuera del objetivo
terapéutico (Tabla 2). En cuanto a la
función renal, se observó una reducción significativa, aunque de pequeña
magnitud, de la creatinina sérica, que pasó de una mediana de 1,40 mg/dL (RIC
1,11 a 1,71) a 1,31 mg/dL (RIC: 1,10 – 1,69) después del tratamiento (p
=0,004). La mediana de variación absoluta fue de -0,05 mg/dL (RIC: -0,14 a
0,05). Asimismo, la TFGe por la ecuación CKD-EPI mostró un incremento modesto
pero significativo pasando de 45,95 mL/min/1,73m2 (RIC: 37,70 a 56,10) a 48,10
mL/min/1,73 m2 (RIC 37,30 a 61,40) (p = 0,029). La mediana de diferencia
absoluta fue de 2,05 mL/min/1,73 m2 (RIC -1,90 a 5,37) (Tabla 2). La dosis diaria y
semanal de levotiroxina aumentó significativamente con el ajuste terapéutico.
La mediana de variación absoluta de la dosis diaria, calculada en la totalidad
de los pacientes (n=112), fue de 25 μg/día (RIC: 25 a 50). La mediana del
intervalo de tiempo entre las mediciones fue de 155,50 días (RIC: 107,75 a
214,75) (Tabla 2).
No se observaron
correlaciones significativas entre los cambios en la TSH y la variación de la
creatinina sérica (rho = 0,032; p = 0,735), ni entre la variación absoluta de
la TSH y la TFGe (rho = -0,006; p = 0,952) (Tabla
3). En contraste el incremento en la dosis de
levotiroxina se correlacionó de manera inversa con la reducción de la TSH,
tanto para la dosis diaria (rho = -0,272; p= 0,004) como para la dosis semanal
(rho = -0,272; p= 0,004 en ambos casos) (Tabla
3, Figuras 2 y 3).
En el análisis
multivariado, la TFGe basal se asoció de manera independiente con la TFGe
posterior (B = 0,937; IC 95%: 0,845 a 1,030; p <0,001). En cambio, la
variación de la TSH no mostró asociación independiente con la TFGe posterior
después del ajuste por covariables (B = -0,021; IC 95%: -0,136 a 0,094; p =
0,723). Ninguna de las variables adicionales (edad, sexo, tiempo entre
mediciones, hipotiroidismo previo, antecedente de HTA y antecedente de diabetes
mellitus) mostró asociación significativa con la TFG posterior (Tabla 4).
Tabla
2: Cambio en los parámetros tiroideos y de función renal antes y después del
inicio o ajuste de la levotiroxina
|
Dato Previo al
ajuste, mediana (RIC)
|
Dato posterior
al ajuste mediana (RIC)
|
Diferencia
absoluta, mediana (RIC)
|
Diferencia
porcentual (%), mediana (RIC)
|
Valor de p
(prueba de Wilcoxon para 2 muestras)
|
|
|
TSH (mUI/L)
|
8,63 (7,21 a
12,26)
|
2,75 (0,82 a
4,59)
|
-6,17 (-9,50 a
-4,19)
|
-72,8 (-89,9 a
-50,6)
|
<0,001
|
||
Creatinina
sérica (mg/dL)
|
1,40 (1,11 a
1,71)
|
1,31 (1,10 a
1,69)
|
-0,05 (-0,14 a
0,05)
|
-3,8 (-10,7 a
3,5)
|
0,004
|
||
TFGe por CKD-EPI
(mL/min/1,73 m2)
|
45,95 (37,70 a
56,10)
|
48,10 (37,30 a
61,40)
|
2,05 (-1,90 a
5,37)
|
4,2 (-4,2 a
13,9)
|
0,029
|
||
Dosis diaria de
levotiroxina (μg/día)
|
25 (0 a 69)
|
75 (50 a 97)
|
25 (25 a 50)
|
50 (25,0 a
50,0)*
|
<0,001
|
||
Dosis semanal de
levotiroxina (μg/semana)
|
175 (0 a 481)
|
525 (350 a 679)
|
175 (175 a 350)
|
50,0 (25,0 a
50,0)*
|
0,001
|
||
Días entre
controles (días)
|
|
|
155,50 (107,75 a
214,75)
|
|
|
||
Los valores se presentan
como mediana (rango intercuartílico) debido a distribución no normal *La
diferencia porcentual de cambio de dosis diaria y dosis semanal de
levotiroxina solo se aplicó a los 62 pacientes con hipotiroidismo previo mal
controlado
|
|||||||
Tabla
3: Correlación entre los cambios de la TSH, función
renal y dosis de levotiroxina mediante el coeficiente de Spearman
|
Δ de TSH y Δ de Creatinina
|
Δ de TSH y Δ de TFG estimada por CKD-EPI
|
Δ de dosis diaria Levotiroxina y Δ de TSH
|
Δ de dosis semanal de levotiroxina y Δ de
TSH
|
rho (Spearman)
|
0,032
|
-0,006
|
-0,272
|
-0,272
|
Valor de p
|
0,735
|
0,952
|
0,004
|
0,004
|
Nota: Δ corresponde al cambio absoluto entre el valor posterior y el
valor previo al ajuste de cada variable. Los coeficientes se estimaron
mediante correlación de Spearman debido a la distribución no normal de las
variables. El nivel de significancia estadística se fijó en p<0,05
|
||||
Figura 2: Relación entre
la variación de la creatinina sérica y la variación de la TSH tras el ajuste de
la levotiroxina
Diagrama de
dispersión que muestra la relación entre la variación de TSH y la variación de
creatinina tras el ajuste de la dosis de levotiroxina. La línea corresponde al
ajuste por regresión lineal, que evidencia ausencia de asociación entre ambas
variables (R² = 3,93 × 10⁻⁷)
Figura 3: Relación entre
la variación de la TFGe por CKD-EPI y la variación de la TSH tras el ajuste de
la levotiroxina
Diagrama de
dispersión que muestra la relación entre el cambio de TSH y la variación de la
TFG estimada por CKD-EPI tras el ajuste de levotiroxina. La línea de regresión
presentó una pendiente mínima, con un R² = 0,002, lo que indica que no se
observó asociación lineal entre ambas variables.
Tabla
4: Asociación entre la variación de TSH y la TFG estimada por CKD-EPI
posterior: regresión lineal múltiple
Variable
|
Coeficiente B (IC 95%)
|
Valor de p
|
|
|
Variación de la TSH
|
-0,021 (-0,136 a 0,094)
|
0,723
|
||
TFGe por CKD-EPI previa
|
0,937 (0,845 a 1,030)
|
<0,001
|
||
Edad
|
-0,034 (-0,161 a 0,093)
|
0,595
|
||
Sexo
|
-0,860 (-2,360 a 4,079)
|
0,597
|
||
Días entre controles
|
-0,003 (-0,015 a 0,008)
|
0,538
|
||
Hipotiroidismo previo
|
1,096 (-2,079 a 4,271)
|
0,495
|
||
HTA previa
|
-0,730 (-4,648 a 3,189)
|
0,713
|
||
DM previa
|
-0,116 (-3,615 a 0,941)
|
0,948
|
||
Modelo de regresión lineal múltiple por método introducir (Enter).
Variable dependiente: TFG estimada por CKD-EPI posterior al inicio o ajuste
de levotiroxina. ΔTSH = TSH post − TSH pre. Se reportan coeficientes no
estandarizados (B), intervalos de confianza al 95% y valores de p
bilaterales. Codificación: sexo 0=femenino, 1=masculino; hipotiroidismo
previo 1=sí, 0=no; HTA previa 1=sí, 0=no, DM previa 1=sí, 0=no..
|
||||
La evaluación
diagnóstica del modelo no mostró desviaciones mayores de los supuestos de
regresión lineal. No se evidenció multicolinealidad relevante entre las
covariables, con valores de VIF entre 1,029 y 1,155 y tolerancias superiores a 0,866.
La inspección gráfica de residuos no mostró patrones claros de no linealidad,
heterocedasticidad marcada ni desviaciones importantes de la normalidad.
En el análisis por
subgrupos según estadio de ERC, se observaron diferencias basales en edad y etiología
de la enfermedad renal. Sin embargo, los cambios absolutos y porcentuales en
creatinina sérica y TFGe después del inicio o ajuste de levotiroxina no
difirieron significativamente entre los estadios. Los valores basales de TSH
fueron similares entre subgrupos y la proporción de pacientes que alcanzó
normalización de TSH osciló entre 46% y 64%, sin diferencias significativas. El
análisis correlacional por estadio no evidenció asociación significativa entre
la variación de TSH y los cambios en función renal; la única correlación
significativa se observó en el estadio G3a entre el incremento en la dosis de
levotiroxina y la reducción de TSH. Dado el tamaño muestral reducido en algunos
subgrupos, estos hallazgos deben interpretarse con cautela (Tablas 5, 7).
En un análisis
exploratorio adicional estratificado según el antecedente de hipotiroidismo,
persistió la ausencia de correlación entre la variación de TSH y los cambios en
los parámetros de función renal tanto en pacientes con hipotiroidismo
previamente conocido como en aquellos con hipotiroidismo de reciente
diagnóstico (Tabla 8).
Tabla 5: Características basales según estadio de ERC
Estadio G1 (n=5)
|
Estadio G2 (n=17)
|
Estadio G3a (n=39)
|
Estadio G3b (n=38)
|
Estadio G4 (n=13)
|
Valor de p
|
|
||
Sexo, n (%)
|
0,1a
|
|||||||
Femenino
|
5 (100%)
|
13 (76,5%)
|
20 (51,3%)
|
19 (50,0%)
|
8 (61,5%)
|
|||
Masculino
|
0 (0,0%)
|
4 (23,5%)
|
19 (48,7%)
|
19 (50,0%)
|
5 (38,5%)
|
|||
Edad, mediana (RIC), años
|
41 (35,5 — 56)
|
71 (66 — 74,5)
|
72 (62 — 81)
|
77,5 (69,75 — 83)
|
76 (56 — 82,5)
|
0,001b
|
||
Peso - Promedio (+/-DE), Kg
|
69,5 (± 7,96)
|
60,45 (± 12,14)
|
66 (± 10,89)
|
67,21 (± 13,6)
|
65,57 (± 17,96)
|
0,373c
|
||
IMC -
Promedio (+/-DE), Kg/m2
|
26,5 (± 2,71)
|
26,5 (± 4,39)
|
25,35 (± 3,20)
|
26,6 (± 3,66)
|
26,15 (± 10,55)
|
0,718c
|
||
Clasificación nutricional*, n (%)+
|
0,535d
|
|||||||
Bajo peso
|
0 (0,0%)
|
0 (0,0%)
|
1 (2,6%)
|
1 (2,6%)
|
0 (0,0%)
|
|||
Normal
|
2 (40,0%)
|
4 (23,5%)
|
14 (35,9%)
|
6 (15,8%)
|
1 (7,7%)
|
|||
Sobrepeso
|
2 (40,0%)
|
4 (23,5%)
|
12 (30,8%)
|
13 (34,2%)
|
5 (38,5%)
|
|||
Obesidad GI
|
1 (20,0%)
|
1 (5,9%)
|
4 (10,3%)
|
3 (7,9%)
|
0 (0,0%)
|
|||
Obesidad GII
|
0 (0,0%)
|
1 (5,9%)
|
0 (0,0%)
|
0 (0,0%)
|
0 (0,0%)
|
|||
Obesidad GIII
|
0 (0,0%)
|
0 (0,0%)
|
0 (0,0%)
|
0 (0,0%)
|
0 (0,0%)
|
|||
Etiología ERC, n (%)+
|
0,03d
|
|||||||
ERC de etiología desconocida
|
0 (0,0%)
|
7 (41,2%)
|
22 (56,4%)
|
24 (63,2%)
|
8 (61,6%)
|
|||
ERC por nefroesclerosis hipertensiva
|
0 (0,0%)
|
1 (5,9%)
|
9 (23,1%)
|
7 (18,4%)
|
1 (7,7%)
|
|||
Otras causas de ERC
|
1 (20,0%)
|
4 (23,5%)
|
3 (7,70%)
|
2 (5,33%)
|
1 (7,7%)
|
|||
ERC de origen mixto
|
0 (0,0%)
|
2 (11,8%)
|
1 (2,60%)
|
2 (5,30%)
|
0 (0%)
|
|||
ERC secundario a Enfermedad Renal Diabética
|
0 (0,0%)
|
0 (0%)
|
2 (5,1%)
|
2 (5,3%)
|
1 (7,7%)
|
|||
ERC por Glomerulopatía primaria
|
2 (40,0%)
|
0 (0%)
|
1 (2,6%)
|
0 (0,0 %)
|
1 (7,7%)
|
|||
Nefritis lúpica
|
2 (40,0%)
|
1 (5,9%)
|
0 (0,0%)
|
0 (0,0%)
|
0 (0%)
|
|||
ERC secundaria a reflujo vesico-ureteral
|
0 (0,0%)
|
2 (11,8%)
|
0 (0,0%)
|
0 (0,0%)
|
1 (7,7%)
|
|||
ERC secundaria a pielonefritis crónica
|
0 (0,0%)
|
0 (0%)
|
1 (2,6%)
|
1 (2,5%)
|
0 (0,0%)
|
|||
Comorbilidades, n(%)
|
||||||||
Hipotiroidismo previo
|
1 (20,0%)
|
11 (64,7%)
|
21 (53,8%)
|
22 (57,9%)
|
8 (61,5%)
|
0,486a
|
||
Hipotiroidismo de novo
|
4 (80,0%)
|
6 (35,3%)
|
18 (46,2%)
|
16 (42,1%)
|
5 (38,5%)
|
|
||
HTA
|
4 (80,0%)
|
12 (70,6%)
|
30 (76,9%)
|
31 (81,6%)
|
13 (100,0%)
|
0,214d
|
||
DM
|
1 (20,0%)
|
5 (29,4%)
|
8 (20,5%)
|
13 (34,2%)
|
3 (23,1%)
|
0,74d
|
||
Fármacos, n(%)
|
||||||||
iRASS
|
3 (60,0%)
|
9 (52,9%)
|
23 (59%)
|
28 (73,7%)
|
10 (76,9%)
|
0,416d
|
||
Diurético de asa
|
2 (40,0%)
|
4 (23,5%)
|
8 (20,5%)
|
17 (44,7%)
|
7 (53,8%)
|
0,07d
|
||
Diurético tiazídico
|
1 (20,0%)
|
4 (23,5%)
|
6 (15,4%)
|
2 (5,3%)
|
4 (30,8%)
|
0,093d
|
||
Estatina
|
3 (60,%)
|
9 (52,9%)
|
24 (61,5%)
|
28 (73,7%)
|
8 (61,5%)
|
0,594d
|
||
Solo existían datos para el cálculo de IMC y clasificación nutricional
en 75 pacientes (67% del total): G1 n=5, G2 n=10, G3a n=31, G3b n=23 y G4
n=6. a) χ² de Pearson. b) Prueba de Kruskal–Wallis. c) ANOVA de un factor
(peso e IMC con distribución normal y varianzas homogéneas). d) Prueba exacta
de Fisher o Fisher con simulación de Monte Carlo cuando corresponde (≥20% de
casillas con recuentos esperados <5). +) Las categorías se presentan todas
por requerimiento estadístico, aunque algunas contienen n muy bajos.
|
||||||||
Estadio G1 (n=5)
|
Estadio G2 (n=17)
|
Estadio G3a (n=39)
|
Estadio G3b (n=38)
|
Estadio G4 (n=13)
|
Valor de p (Kruskal - Wallis)
|
|
||
Parámetros de función tiroidea
|
||||||||
TSH previa (mUI/mL)
|
8,38 (5,42 a 27,25)
|
8,8 (6,78 a 16,63)
|
8,67 (7,51 a 14,68)
|
8,4 (7,39 a 11,31)
|
9,69 (6,91 a 17,43)
|
0,900
|
||
TSH posterior (mUI/mL)
|
2,76 (1,13 a 8,55)
|
3,41 (0,52 a 5,15)
|
2,99 (1,41 a 4,62)
|
3,05 (0,99 a 5,14)
|
0,32 (0,05 a 1,98)
|
0,010
|
||
Cambio absoluto TSH (mUI/mL)
|
-5,62 (-20,51 a -2,48)
|
-5,92 (-11,40 a -3,73)
|
-6,28 (-12,81 a - 4,28)
|
-5,67 (-7,79 a -3,92)
|
-8,26 (-16,55 a -5,48)
|
0,317
|
||
Cambio porcentual TSH (%)
|
-67,06 (- 83,42 a -45,08)
|
-68,77 (-91,52 a -44,89)
|
-70,93 (-87,26 a -46,49)
|
-67,57 (-86,83 a -45,6)
|
-96,72 (-99,22 a -71,59)
|
0,038
|
||
Normalización de TSH, n(%)
|
3 (60,0%)
|
9 (52,9%)
|
25 (64,1%)
|
23 (60,5%)
|
6 (46,2%)
|
0,808 a
|
||
Parámetros de función renal
|
||||||||
Creatinina sérica previa (mg/dL)
|
0,68 (0,65 a 0,70)
|
0,94 (0,87 a 1,08)
|
1,29 (1,14 a 1,47)
|
1,64 (1,39 a 1,81)
|
2,37 (2,00 a 2,92)
|
<0,001
|
||
Creatinina sérica posterior (mg/dL)
|
0,75 (0,62 a 0,80)
|
0,94 (0,825 a 1,1)
|
1,29 (1,06 a 1,44)
|
1,65 (1,27 a 1,86)
|
1,95 (1,57 a 2,60)
|
<0,001
|
||
Cambio absoluto creatinina sérica (mg/dL)
|
0,05 (-0,55 a 0,14)
|
0,00 ( -0,08 a 0,01)
|
-0,08 (-0,13 a 0,10)
|
-0,045 (-0,17 a 0,07)
|
-0,32 (-0,61 a 0,02)
|
0,085
|
||
Cambio porcentual creatinina sérica (%)
|
7,1 (-8,1 a 21,6)
|
0,0 (-7,6 a 0,8)
|
-6,2 (-10,2 a 7,1)
|
-2,6 (-10,0 a 4,6)
|
-14,6 (-26,8 a 1,2)
|
0,11
|
||
TFGe por CKD-EPI previa (mL/min/1,73 m2)
|
102 (95,50 a 105,40)
|
66,6 ( 63,70 a 70,30)
|
49,4 (47,00 a 53,70)
|
38,7 (34,22 a 42,55)
|
23,85 (22,3 a 25,8)
|
<0,001
|
||
TFGe por CKD-EPI posterior (mL/min/1,73 m2)
|
85,70 (81,00 a 117,00)
|
69,4 (63,10 a 74,70)
|
54,2 (47,40 a 60,80)
|
38,9 (35,07 a 44,00)
|
26,1 (22,70 a 35,80)
|
<0,001
|
||
Cambio absoluto de TFGe por CKD-EPI
(mL/min/1,73 m2)
|
-7,40 (-20,40 a 13,00)
|
0 (-0,70 a 5,00)
|
4,2 (-0,39 a 7,00)
|
0,95 (-1,92 a 5,07)
|
4,9 (-0,40 a 10,10)
|
0,190
|
||
Cambio porcentual de TFGe por CKD-EPI (%)
|
-7,9 (-19,9 a 12,2)
|
0 (-1,1 a 6,6)
|
7,6 (-7,6 a 12,2)
|
2,6 (-4,8 a 13,2)
|
19,7 (-1,6 a 39,3)
|
0,093
|
||
Parámetros del tratamiento con levotiroxina
|
||||||||
Dosis diaria de levotiroxina previa (μg/día)
|
0 (0 a 25)
|
50 (0 a 50)
|
25 (0 a 75)
|
37,5 (0 a 75)
|
50 (0 a 75)
|
0,602
|
||
Dosis diaria de levotiroxina posterior
(μg/día)
|
75 (25 a 100)
|
75 (50 a 81,5)
|
75 (50 a 85,7)
|
75 (50 a100)
|
75 (62 a 100)
|
0,638
|
||
Cambio absoluto dosis diaria de levotiroxina
(μg/día)
|
75 (25 a 75)
|
25 (25 a 50)
|
25 (25 a 50)
|
25 (25 a 50)
|
37 (25 a 62)
|
0,638
|
||
Dosis semanal de levotiroxina previa
(μg/semana)
|
0 (0 a 175)
|
350 (0 a 350)
|
175 (0 a 525)
|
262,5 (0 a 525)
|
350 (0 a 525)
|
0,602
|
||
Dosis semanal de levotiroxina posterior
(μg/semana)
|
525 (175 a 700)
|
526 (350 a 570,5)
|
525 (350 a 599,9)
|
525 (350 a 700)
|
525 (437 a 700)
|
0,638
|
||
Cambio absoluto de dosis semanal de
levotiroxina (μg/semana)
|
525 (175 a 525)
|
175 (175 a 350)
|
175 (175 a 350)
|
175 (175 a 350)
|
175 (175 a 437)
|
0,638
|
||
Días entre controles (días)
|
86 (21 a 294)
|
175 (113 a 223)
|
157 (101 a 227)
|
150 (127 a 201)
|
133 (67 a 167)
|
0,333
|
||
Los valores se presentan como mediana y rango intercuartílico (RIC).
Todas las comparaciones entre grupos se realizaron mediante la prueba de
Kruskal–Wallis, debido a la ausencia de distribución normal en al menos uno
de los subgrupos para todas las variables evaluadas. a) La variable
“Normalización de TSH” se comparó con χ² de Pearson.
|
||||||||
Tabla
7: Correlaciones entre variación de TSH, función renal y dosis de levotiroxina
según el estadio de ERC
|
Δ de TSH y Δ de Creatinina
|
Δ de TSH y Δ de TFGe por CKD-EPI
|
Δ de dosis diaria Levotiroxina y Δ de TSH
|
Δ de dosis semanal de levotiroxina y Δ de
TSH
|
|
|
G1 (n=5)
|
0,200 (p=0,747)
|
-0,200 (p=0,747)
|
-0,866 (p=0,058)
|
-0,866 (p=0,058)
|
||
G2 (n=17)
|
-0,207 (p=0,425)
|
0,042 (p=0,873)
|
0,05 (p=0,849)
|
0,05 (p=0,849)
|
||
G3a (n=39)
|
0,057 (p=0,732)
|
-0,032 (p=0,847)
|
-0,373 (p=0,019)
|
-0,373 (p=0,019)
|
||
G3b (n=38)
|
-0,014 (p=0,936)
|
0,067 (p=0,689)
|
-0,254 (p=0,124)
|
-0,254 (p=0,124)
|
||
G4 (n=13)
|
-0,291 (p=0,334)
|
0,319 (p=0,289)
|
-0,256 (p=0,398)
|
-0,256 (p=0,398)
|
||
Correlaciones calculadas mediante el coeficiente rho de Spearman.
Todas las variables presentaron distribución no normal. Resultados
interpretados con cautela debido a los tamaños muestrales reducidos en G1 y
G4.
|
||||||
Tabla
8: Correlaciones entre variación de TSH, función renal y dosis de
levotiroxina según antecedente de hipotiroidismo.
|
||||||
Δ de TSH y Δ de Creatinina
|
Δ de TSH y Δ de TFGe por CKD-EPI
|
Δ de dosis diaria Levotiroxina y Δ de TSH
|
Δ de dosis semanal de levotiroxina y Δ de
TSH
|
|||
Hipotiroidismo previo mal controlado (n=63)
|
0,038 (p=0,769)
|
-0,016 (p=0,901)
|
-0,403 (p=0,001)
|
-0,403 (p=0,001)
|
||
Hipotiroidismo de inicio reciente (n=49)
|
0,013 (p=0,927)
|
-0,004 (p=0,977)
|
-0,41 (p=0,001)
|
-0,41 (p=0,001)
|
||
Correlaciones calculadas mediante el coeficiente rho de Spearman.
Todas las variables presentaron distribución no normal
|
||||||
DISCUSIÓN
En este estudio
observacional retrospectivo, realizado en pacientes con ERCnD e hipotiroidismo
primario, el inicio o ajuste de la levotiroxina se asoció con una reducción
significativa de la TSH y con cambios estadísticamente significativos pero
modestos, de la función renal, evidenciada por una disminución de la creatinina
sérica y un incremento de la TFGe. Sin embargo, no se observó una correlación
significativa entre la magnitud del descenso de la TSH y los cambios en los
parámetros de función renal, hallazgo que se mantuvo tras el ajuste por
covariables clínicas relevantes. En conjunto, estos resultados sugieren que los
cambios en TSH, creatinina sérica y TFGe ocurrieron de forma temporalmente
concomitante tras la intervención con levotiroxina, pero que la variación de
TSH no explicó de manera independiente la variación observada en la TFGe
posterior. Además, la magnitud absoluta del cambio en creatinina sérica y la
TFGe fue pequeña, por lo que su relevancia clínica debe interpretarse con
cautela. La disminución observada puede encontrarse dentro del rango de
variabilidad biológica o analítica de la creatinina sérica y puede verse
influida por cambios en otras variables clínicas no medidas de forma
sistemática, sin reflejar una modificación real de la función renal.
El análisis por
subgrupos según estadio de ERC mostró un descenso significativo de la TSH en
todos los grupos, pero no evidenció correlaciones significativas entre la
variación de TSH y los cambios en función renal en ninguno de los estadios. Adicionalmente,
el análisis estratificado según antecedente de hipotiroidismo mostró resultados
concordantes, sin correlaciones significativas entre la variación de TSH y los
cambios en creatinina sérica o TFGe en los pacientes con hipotiroidismo
previamente conocido ni en aquellos con diagnóstico reciente. Aunque estos
análisis deben considerarse exploratorios por el tamaño muestral limitado en
algunos subgrupos, la consistencia del hallazgo sugiere que la ausencia de
asociación entre la variación de TSH y los cambios en función renal no parece
restringirse a un estadio específico de ERC ni al antecedente de
hipotiroidismo.
Existe amplia
evidencia que respalda la plausibilidad biológica del vínculo entre el
hipotiroidismo y el deterioro de la función renal, dado que las hormonas
tiroideas regulan el gasto cardíaco, la resistencia vascular sistémica, el
flujo plasmático renal y la función tubular (4,6,24). La disminución de
hormonas tiroideas puede reducir la filtración glomerular por alteraciones
hemodinámicas y tubulares (6,7,25). Esto ha llevado a
plantear que la corrección del hipotiroidismo podría atenuar el deterioro renal
en pacientes con ERC. En este sentido, diversos estudios observacionales han
encontrado una asociación entre el hipotiroidismo no tratado y desenlaces
renales adversos, además de una mayor mortalidad en pacientes con ERC (13,14,15,17).
Una serie de
investigaciones realizadas en pacientes con ERC e hipotiroidismo subclínico
exploraron el impacto que tiene la levotiroxina sobre la función renal y otros
desenlaces clínicos, encontrando un menor deterioro de la función renal en el grupo
de pacientes que recibieron tratamiento (18,19,20,21). La discrepancia con
estas investigaciones podría explicarse por diferencias metodológicas y
clínicas. En primer lugar, nuestro estudio tuvo un diseño retrospectivo y no se
contempló un seguimiento a largo plazo; en cambio, se realizó un análisis
pareado antes y después de la terapia, a diferencia de cohortes prospectivas
que evaluaron desenlaces renales a más largo plazo. Además, se incluyeron
pacientes con requerimiento de ajuste de dosis y no exclusivamente inicio de
terapia con levotiroxina, lo cual refleja de manera más fidedigna la práctica
clínica habitual, pero también introduce mayor heterogeneidad en la magnitud de
la exposición terapéutica. En tercer lugar, la población analizada presentó una
edad avanzada, con una mediana de 73,5 años, superior a la reportada en varios
estudios que sí han reportado un impacto benéfico de la levotiroxina sobre
desenlaces renales. En este sentido, Meuwese y otros, en una investigación
longitudinal realizada en ancianos mayores de 85 años, evaluaron la asociación
entre el estado tiroideo y el cambio en la función renal a lo largo del tiempo,
sin encontrar una relación significativa entre hipotiroidismo subclínico y el
deterioro del TFGe durante el seguimiento (26). En adultos mayores se
ha sugerido que elevaciones leves de TSH pueden representar un fenómeno
adaptativo más que un marcador de enfermedad biológicamente activa, lo que
podría atenuar la magnitud de la asociación entre función tiroidea y la TFGe, y
contribuir a la falta de significancia observada en poblaciones con mayor edad,
como la del presente estudio.
En contraste, es
necesario destacar que la evidencia no es uniforme, dado que existen estudios
que no han documentado una mejoría del TFGe o una desaceleración del deterioro
renal después de iniciar tratamiento con la levotiroxina (22,23). Esta
discrepancia entre distintos estudios sugiere que los cambios modestos
observados en creatinina sérica y TFGe no dependen exclusivamente del control
tiroideo, sino también de otros factores clínicos concomitantes no medidos,
como el estado de hidratación, modificaciones en fármacos nefroprotectores,
suspensión de nefrotóxicos o cambios en el control de la presión arterial.
Además, dado el diseño retrospectivo con dos mediciones, no puede descartarse
la influencia de variabilidad biológica y analítica, así como un posible efecto
de regresión a la media.
Sin embargo, los
resultados deben interpretarse considerando algunas limitaciones. Debido al
muestreo por conveniencia, la precisión de algunas estimaciones puede ser
limitada, especialmente en los análisis por subgrupos, donde algunos estadios
tuvieron tamaños muestrales reducidos, lo que disminuye la potencia estadística
para detectar diferencias modestas. La variabilidad en el intervalo de tiempo
entre mediciones y la ausencia de mediciones repetidas estandarizadas para
confirmar la estabilidad del estado tiroideo o de la función renal a lo largo
del seguimiento, pudieron introducir heterogeneidad en la magnitud de los
cambios observados. Otra limitación relevante es la heterogeneidad de la población
incluida, dado que se incluyeron tanto pacientes con hipotiroidismo de
diagnóstico reciente que comenzaron levotiroxina como pacientes con
hipotiroidismo previamente conocido no controlado que requirieron ajuste de
dosis, que pueden diferir en la duración de la disfunción tiroidea, la
exposición previa al tratamiento, la magnitud del cambio de dosis y la
probabilidad de respuesta bioquímica o renal. Además, persiste la posibilidad
de confusión residual por variables no registradas de manera sistemática, en
particular no se contó con información completa sobre T4 libre, proteinuria,
albuminuria, cambios en la presión arterial, cambios en iRAAS, diuréticos u
otros fármacos con efectos nefroprotectores o nefrotóxicos, modificaciones en
el estado de hidratación, internaciones intercurrentes y métodos de medición de
creatinina sérica y TSH, por lo que no puede descartarse la influencia que
pudieran tener estas variables sobre el modesto cambio observado en la función
renal.
Adicionalmente, al
provenir la cohorte de bases de datos consolidadas en la consulta de un solo
especialista puede existir sesgo de selección o de referencia; por lo tanto, la
generalización de los hallazgos a otros contextos debe realizarse con cautela.
Finalmente, al basarse en datos procedentes de registros clínicos, existe un
riesgo de sesgo de información por variabilidad en el registro, oportunidad de
mediciones y posibles diferencias en la frecuencia de los controles entre
pacientes. En conjunto, estas consideraciones resaltan la necesidad de realizar
estudios prospectivos, con mayor tamaño muestral, seguimiento más prolongado y
registro estandarizado de cointervenciones, para definir con mayor precisión el
impacto de la levotiroxina sobre los desenlaces renales en esta población.
CONCLUSIONES
En pacientes con
enfermedad renal crónica no dialítica e hipotiroidismo primario, el inicio o
ajuste de levotiroxina se asoció con una mejoría modesta pero significativa de
la función renal, expresada como disminución de la creatinina sérica y aumento
de la tasa de filtración glomerular estimada. Sin embargo, no se encontró
correlación significativa entre la variación de la TSH y los cambios en los
parámetros de función renal, incluso después del ajuste por covariables
clínicas. Por tanto, estos hallazgos deben interpretarse como cambios
temporales concomitantes y no como evidencia causal de mejoría renal atribuible
a la corrección tiroidea. Se requieren estudios prospectivos con mayor tamaño
muestral, seguimiento más prolongado y registro estandarizado de covariables y
tratamientos concomitantes, para precisar el impacto de la levotiroxina sobre
los desenlaces renales en pacientes con enfermedad renal crónica e
hipotiroidismo primario.
CONFLICTOS
DE INTERÉS
Los autores
declaran no tener conflictos de interés relacionados con la realización,
análisis o publicación de este estudio.
FINANCIACIÓN
Este estudio no
recibió financiación externa, fue realizado con recursos propios de los
investigadores.
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