Rev. Nefrol. Dial. Traspl.2026, 46(2):115-131
Artículo de Revisión
Hemoglobina y Albúmina Glicosilada en la Progresión del Daño Renal
María Antonella Rivadeneira-Arévalo1,
Miguel Ángel Arteaga Quiroz2, María
Dolores Robles Urgilez3, Angela María Bracho-Mora2.
1)Programa de Maestría con Trayectoria Profesional en Biomedicina, Facultad de
Posgrado, Universidad Técnica de Manabí, Portoviejo, Ecuador.
2)Universidad Técnica de Manabí, Departamento de Ciencias Biológicas, Portoviejo,
Ecuador.
3) Conselleria de Sanitat. Valencia,
España.
Fecha entregado: 12
de enero de 2026
Fecha corregido: 23
de febrero de 2026
Fecha aceptado: 6
de abril de 2026
Autor: Angela Bracho Mora
ORCID:
0000-0001-5749-9568
Mail:
angelitab60@gmail.com
RESUMEN
El incremento
exponencial de las enfermedades crónicas degenerativas en la población mundial
justifica la imperante necesidad de incorporar biomarcadores sensibles y específicos para su monitoreo. Se ha documentado que el aumento de
la hemoglobina glicosilada (HbA1c) y la albúmina glicosilada (AG) tienen una incidencia directa en la
progresión de la enfermedad renal crónica (ERC) debutando al mismo tiempo en
los pacientes con diabetes mellitus (DM). Estos valores también se incrementan
en procesos nefrotóxicos. Se realizó una revisión
sistemática en la cual se tomaron en consideración manuscritos que cumplieron
con los criterios de inclusión con el objetivo de describir los aportes más
importantes junto a la interpretación clínica de las HbA1c y AG en diferentes
escenarios clínicos. Los descriptores MeSH fueron
ingresados dentro de los servidores de búsqueda PubMed, Elsevier, Scielo y LILACS
en español e inglés. Se utilizó el flujograma PRISMA para establecer la
selección de los manuscritos más relevantes. Los tópicos desarrollados fueron:
uso de la hemoglobina y albúmina glicosilada en la patología
renal crónica y aguda y en la nefropatía diabética. Se obtuvieron un total de
21 artículos que se incluyeron en la síntesis cualitativa. Los resultados obtenidos
demuestran la importancia de asociar biomarcadores séricos en la nefrología para predecir la progresión de daño, seguimiento del
paciente crónico, calidad de vida y desenlace fatal.
Palabras Claves: enfermedad renal crónica; hemoglobina glicosilada; albúmina glicosilada.
ABSTRACT
The
exponential increase in chronic degenerative diseases in the world population
justifies the imperative need to incorporate sensitive and specific biomarkers
for their monitoring. It has been documented that increases in glycosylated
hemoglobin (HbA1c) and glycosylated albumin (GA) have a direct effect on the
progression of chronic kidney disease (CKD), with both rising simultaneously in
patients with diabetes mellitus (DM). These values are also increased in
nephrotoxic processes. A systematic review was conducted, in which manuscripts
meeting the inclusion criteria were included to describe the most important
contributions, along with the clinical interpretation of HbA1c and AG in
different clinical scenarios. MeSH descriptors were
entered into PubMed, Elsevier, Scielo, and LILACS
search servers in Spanish and English. The PRISMA flowchart was used to select
the most relevant manuscripts. The topics developed were the use of
glycosylated hemoglobin and albumin in chronic and acute renal pathology and in
diabetic nephropathy. A total of 21 articles were obtained and included in the
qualitative synthesis. The results obtained demonstrate the importance of
associating serum biomarkers in nephrology to predict the progression of
damage, chronic patient follow-up, quality of life, and fatal outcomes.
Keywords: chronic kidney disease; glycosylated hemoglobin; glycosylated albumin.
INTRODUCCIÓN
El riñón posee
una de las poblaciones celulares más diversas del organismo, que resultan
fundamentales para mantener la homeostasis, el equilibrio de líquidos y
electrolitos, la osmolaridad y el pH (1). Distintos
compuestos bioquímicos poseen la capacidad de iniciar una lesión celular o
estructural que altera la funcionalidad renal produciendo nefrotoxicidad (2). La
afectación de la función renal, de acuerdo con el tiempo de desarrollo de la
enfermedad, se divide en insuficiencia renal aguda (IRA) o crónica (ERC) (3).
La nefropatía
diabética o enfermedad renal diabética (ERD), una de las principales causas de
enfermedad renal crónica (ERC) a nivel mundial, se caracteriza por daño
progresivo a los glomérulos a causa de la hiperglucemia sostenida. Este daño deriva
en microalbuminuria, proteinuria, disminución de la
tasa de filtración glomerular (TFG) y, finalmente, puede progresar a enfermedad
renal terminal (ERT). Además de la diabetes, otras causas frecuentes de daño
renal incluyen hipertensión arterial crónica, glomerulonefritis,
enfermedades hereditarias como la poliquistosis renal
y factores como el uso prolongado de antiinflamatorios no esteroides (AINEs) (4).
La enfermedad
renal diabética (ERD) constituye una de las complicaciones más letales de la
diabetes y uno de los principales determinantes de enfermedad renal crónica. Se
afirma que el metabolismo alterado de la glucosa es un importante contribuyente
del daño renal a través de la oxidación de moléculas presentes en la glicocálix de las células renales ocasionando su disfunción (5). Dado
que la glucosa puede ser rápidamente monitoreada y modificada por la dieta, se
cuenta con diferentes herramientas diagnósticas para obtener un mejor manejo
metabólico, siendo la hemoglobina glicosilada (HbA1c) un indicador sensible y específico de la
hiperglucemia crónica (6).
La hemoglobina glucosilada (HbA1c) constituye una prueba estándar para el
seguimiento del control glucémico en la diabetes (7) particularmente en aquellos
pacientes que se encuentran en estadios iniciales de la enfermedad renal
crónica. Sin embargo, en pacientes con ERC avanzada o en diálisis, la
interpretación debe realizarse cuidadosamente debido a la alta variabilidad
metabólica y a las alteraciones del recambio eritrocitario que pueden subestimar los valores reales de glucemia. Por su parte, la albúmina glucosilada (AG) ha sido investigada como marcador
alternativo o complementario, aunque su incorporación en la práctica clínica de
manera rutinaria aún no está universalmente establecida.
Algunos estudios
realizados en población general y en pacientes con diabetes tipo 2 temprana han
evidenciado que la hiperglucemia sostenida se asocia con mayor riesgo de
complicaciones microvasculares y alteraciones renales
iniciales (8,9).
Sin embargo, es importante señalar que, estos hallazgos no han sido
suficientemente validados en pacientes con ERC no diabética. Por lo tanto, si bien
la HbA1c constituye un marcador establecido en el seguimiento de la diabetes,
su valor pronóstico específico en ERC no diabética se mantiene limitado por
falta de evidencia mas precisa.
La hemoglobina (Hb) humana puede ligarse con azúcares, convirtiéndose en glicohemoglobina (HbA1). Específicamente, la HbA1c es la
más abundante de los componentes menores de la hemoglobina en los eritrocitos
humanos (7).
De esta forma, ocurre la glucosilación de la cadena
de globina β de la
hemoglobina humana tetramérica, que en términos
clínicos representa una estimación del comportamiento de los niveles de
glucemia en un intervalo de tiempo (10), y en condiciones de
prediabetes los valores de HbA1 entre 5,7-6,4%, se relacionan con aumento de
los procesos inflamatorios e inmunológicos vasculares, con un mayor riesgo a
desarrollar diabetes mellitus y eventos cardiovasculares, incluyendo afectación
renal (11).
Se estima que la hemoglobina glucosilada refleja la
glucemia media durante un período de 2 a 3 meses, siendo el método clínico más empleado
en el monitoreo de la glucosa, así mismo se usa en el diagnóstico de la
diabetes y en la evaluación de la eficacia del tratamiento glucémico (12).
El paciente con
nefropatía diabética se ve constantemente expuesto tanto a hipoglucemias
causadas por alteraciones en la gluconeogénesis renal, alteración en la
eliminación de insulina por parte del riñón, degradación defectuosa de la
insulina debido a la uremia, aumento de la captación de glucosa eritrocitaria durante la hemodiálisis, alteración de las
respuestas hormonales contrarreguladoras tales como
el cortisol y la hormona del crecimiento, privación nutricional y la
variabilidad de la exposición a los hipoglucemiantes orales y a la insulina
exógena. Por otro lado, también experimenta hiperglucemias que son generadas
por la acción de los radicales libres, proceso proinflamatorio del daño renal, así como los efectos secundarios de otras patologías asociadas
como la Diabetes Mellitus (DM), Hipertensión Arterial (HTA) y Síndrome
Metabólico (SM), creando un desbalance que impide el adecuado manejo de la
glucemia, generando aumento en la HbA1c (13).
Si bien la
detección de HbA1c tiene algunas ventajas, ya que no requiere ayuno, las muestras
requieren manejo poco especializado y la variabilidad intraindividual es relativamente baja, existen discrepancias en su uso para el control de la
glucosa en pacientes en hemodiálisis, debido a que la relación de su concentración con la glucosa
promedio depende del recambio normal de glóbulos rojos, por lo cual la prueba
no es válida en condiciones hemolíticas, pérdida de sangre significativa
reciente o transfusión, inclusive con el uso de agentes eritropoyéticos.
Otras condiciones como el embarazo y la fibrosis quística derivan en un sesgo
de la relación entre la HbA1c y la glucosa promedio (14). En
este contexto, surgió la necesidad de identificar otro componente plasmático
que pudiera reflejar de manera más precisa lo que indica la hemoglobina. Por
ello, en la actualidad se ha considerado la cuantificación de la albúmina
glicosilada (AG) como un posible índice del control glucémico a corto plazo,
dado que permite evaluar cambios más recientes en los niveles de glucosa (15).
La AG se ha
relacionado tanto con la presencia como con la gravedad de la enfermedad
cardiovascular y el deterioro de la función renal. Es considerado un marcador
que refleja la glucemia media en un período de tiempo más corto (2-3 semanas) y
está indicado como complemento de la HbA1c para el monitoreo glucémico,
motivado especialmente por las limitaciones de la HbA1c. Menos afectada por la
vida útil de los eritrocitos y la alteración de la hemoglobina, la AG puede
superar las limitaciones relacionadas con la anemia de la HbA1c (16).
Además de
considerarse como un marcador confiable del control glucémico, es un predictor
del desarrollo de complicaciones vasculares, en personas con diabetes y
nefropatía. Aunque reconociendo la sensibilidad que tiene este marcador, aun no
se tiene un valor referencial para dar una interpretación y acción clínica. Se
han establecidos rangos de la AG entre 12,3% a 16,9% en poblaciones sin
alteraciones metabólicas significativas y con función renal preservada, no
existen actualmente valores de corte validados para pacientes con enfermedad
renal crónica, especialmente en estadios avanzados o en diálisis. En este
contexto, algunas variables como hipoalbuminemia, inflamación sistémica y
cambios en el recambio proteico pueden afectar su interpretación, limitando la
extrapolación directa de los rangos establecidos para sujetos sanos. Por tanto,
es necesario generar discusiones de este importante marcador que contribuye a
medir las fluctuaciones glucémicas (17). De esta forma, el
objetivo de esta revisión sistemática fue describir el uso de la HbA1c y AG
para predicción de complicaciones, mejorías, asociación y mortalidad en
pacientes con patologías renales agudas y crónicas, junto con complicaciones
que se pueden presentar como la DM y la HTA.
METODOLOGÍA
Diseño del Estudio
Se realizó una
revisión sistemática con el fin de sintetizar los resultados a partir de
diferentes investigaciones primarias que se realizaron desde el mes de enero
2010 hasta diciembre del 2024. El estudio fue registrado en PROSPERO con el
número 495781. Tomándose en consideración como criterios de inclusión: a)
artículos de revistas indexadas, revisados por pares, b) artículos que
evidenciaran la determinación de Hemoglobina y/o Albúmina glicosilada asociada a la patología renal crónica y/o aguda y en la nefropatía diabética y c)
artículos que evidenciaran la importancia de estos biomarcadores y la correlación clínica. Mientras que los criterios de exclusión fueron: a)
artículos que no fueran concluyentes en sus resultados, b) artículos donde se
evidenciaran infecciones que afectaran la función renal y c) artículos que no
mostraran métodos diagnósticos adecuados o que no contaran con control de
calidad. Una vez establecidos se procedió al desarrollo del flujograma
propuesto por PRISMA (19) y se describieron los resultados encontrados en dos tópicos según la evidencia
encontrada por tipo de patología y uso de los biomarcadores.
No se aplicó ninguna prueba estadística, ya que el objetivo del presente
estudio no pretendió llegar al análisis estadístico de un metaanálisis.
Solo se muestran los datos principales de los manuscritos obtenidos, y el
aporte de cada uno de ellos a los tópicos principales de la investigación.
Fuente y Estrategia de Búsqueda
Se establecieron
los descriptores MeSH que estuvieron asociadas a la
estrategia de búsqueda, utilizando los siguientes las siguientes fórmulas, para
el inglés: ((Glycosylated Hemoglobin)
OR (Glycated Hemoglobin A1c) OR (gestat*) OR (Pregnant woman) OR (Glycosylated Hemoglobin A1c) OR (Hba1c) OR (Hb A1) OR (Albumin, Glycated Serum) OR (Glycosyl-Albumin) OR (Glycoalbumin) OR (Albumin, Glycosylated Serum)) AND ((Acute Kidney Injuries) OR (Renal Injury, Acute) OR (Kidney Injury, Acute) OR (End Stage Kidney Disease)
OR (Pregnant) OR (Chronic Kidney Failure) OR (End Stage Kidney Disease) (renal dysfunction)).
en los repositorios de PubMed, Elsevier, Scielo y LILACS. De igual forma, se emplearon
diferentes términos complementarios mediante búsquedas independientes en las
bibliografías de los artículos recuperados para verificar la existencia de
artículos adicionales. Los autores examinaron de manera independiente los
títulos y resúmenes de todos los artículos identificados a través de la
estrategia de búsqueda.
RESULTADOS
Característica de los Estudios
Una vez aplicados
los criterios de inclusión y exclusión se seleccionaron 21 estudios basándose
en la metodología propuesta, obteniendo los datos que suministraban las
características y tipos de estudio. La figura 1 muestra un diagrama
de flujo acorde con los lineamientos de PRISMA (referred Reporting Items for Systematic Review and Meta-Analysis) (19).
Figura 1. Flujograma de Selección de
Manuscritos para la Revisión Sistemática
Importancia de la HbAc1
Este biomarcador se creó como una medida de la cantidad total de
proteínas glicosiladas no enzimáticamente en la
sangre. Es decir, además de considerarse un biomarcador a largo plazo de la homeostasis de la glucosa en pacientes con diabetes,
también se considera un indicador que muestra la concentración promedio de
glucosa en sangre en los últimos 3 meses. Se ha utilizado durante mucho tiempo
para caracterizar anomalías glucémicas en estudios poblacionales, la relación
causal en la diabetes está bien establecida, y los niveles altos de este
parámetro se asocian con diversas patologías, donde una de las consecuencias
más destacadas es la renal (20,21).
Uso de la HbA1c y AG en Patología Renal Crónica y
Aguda
Existe evidencia
de que la progresión de la ERC altera el metabolismo de la glucosa y la
actividad de la insulina en pacientes con diabetes. En estadios más avanzados,
se ha descrito un mayor riesgo de hipoglucemia debido a diversos mecanismos,
que incluyen la disminución de la gluconeogénesis renal, reducción de la
depuración de insulina, efectos urémicos sobre su degradación, aumento de la
captación de glucosa por los eritrocitos durante la hemodiálisis y alteraciones
en las hormonas contrarreguladoras (22).
Si bien la
hemoglobina glucosilada (HbA1c) constituye el
estándar de referencia para la evaluación del control glucémico a largo plazo
en la DM2, su interpretación en pacientes con ERC puede verse afectada por
diversos factores que se asocian con la ERC, como anemia, uso de
eritropoyetina, transfusiones y alteraciones eritrocitarias.
Las principales diferencias analíticas entre HbA1c y albúmina glucosilada (AG) se muestran en la Tabla 1.
En este sentido,
se han propuesto biomarcadores alternativos, como la
albúmina glucosilada y la fructosamina;
sin embargo, su validación clínica en pacientes con ERC, particularmente en
estadios avanzados o en diálisis, aún no es concluyente (23). Los
estudios basados en este hallazgo se muestran en la Tabla
2.
Tabla 1. Comparativa de Marcadores Glicosilados: HbA1c vs
AG
|
HbA₁c
|
AG
|
Tiempo reflejado
|
~3–4 meses
|
~2–4 semanas
|
Afectado por anemia/EPO
|
Sí
|
No
|
Precisión en ERC/dializados
|
A
veces menor
|
Mayor
|
Capacidad predictiva
de ERC, CVD, ERT
|
Buena
|
Añade valor
|
Mejora modelos predictivos combinados
|
Sí
|
Sí
|
Abreviaturas: EPO: eritropoyetina: ERC:
Enfermedad renal crónica, CVD:
Enfermedad cardiovascular, ERT:
Enfermedad renal terminal
Tabla
2. Síntesis
cualitativa de los estudios obtenidos que muestran el uso de la HbA1c y/o AG en
la ERC e IRA
Autores
|
Año
|
Título
|
Diseño
|
Conclusiones
|
Villegas y col. [24]
|
2022
|
Interacción entre el
estadio de la enfermedad renal crónica y la diabetes mellitus como factores
asociados a la mortalidad en pacientes con enfermedad renal crónica: un
estudio de cohorte externo.
|
Estudio de cohorte externo
|
La interacción entre ERC y
DMT2 modifica negativamente el riesgo de muerte de ambas enfermedades. Esto
significa que cuando las dos enfermedades estuvieron presentes, el riesgo de
mortalidad resultó menor de lo esperado
|
Trivin y col. [25]
|
2015
|
Los niveles de HbA1c y la
asociación con la mortalidad en una población no diabética con ERC.
|
Análisis prospectivo de
cohorte transversal
|
Los valores de HbA1c en el
rango de prediabetes se asocian con una mayor mortalidad.
|
Chen y col. [26]
|
2022
|
Asociación de HbA1c mal
controlada con mayor riesgo de progresión a enfermedad renal terminal y
mortalidad por todas las causas en pacientes con DM y ERC.
|
Estudio cohorte
|
Los pacientes en las primeras
etapas de la ERC son especialmente vulnerables a los efectos negativos de la
hiperglucemia crónica y la progresión acelerada a la ERC.
|
Kang y col. [29]
|
2015
|
Los niveles de HbA1c están
asociados con la ERC en una población de adultos sin diabetes en una encuesta
nacional (KNHANES 2011–2013).
|
Estudio
Observacional
analítico
|
Es necesario controlar la
función renal en pacientes con niveles altos de HbA1c.
|
Fiorentino y col. [30]
|
2017
|
El índice elevado de
glucosilación de la hemoglobina identifica a las personas no diabéticas con
mayor riesgo de disfunción renal.
|
Estudio transversal
|
El IGH que involucra la
HbA1c sirve para predecir el riesgo de disfunción renal en personas no
diabéticas.
|
Li y col. [31]
|
2014
|
Medición de la HbA1c en
pacientes con ERC.
|
Estudio comparativo
|
La medición de HbA1c por
diferentes métodos cromatográficos demostró que no altera el valor de la
HbA1c.
|
Meremo y col. [33] |
2023
|
Progresión de la enfermedad
renal crónica entre pacientes negros que asisten a un hospital terciario en
Johannesburgo, Sudáfrica.
|
Estudio longitudinal
|
Hubo asociación entre la
progresión de la ERC en una cohorte que tenían HTA y DM.
|
| Mengyao- Tang y col [34]
| 2024
|
Albúmina glucosilada y
resultados clínicos adversos en pacientes con enfermedad renal crónica: un
estudio de cohorte prospectivo
|
Estudio de cohorte
prospectivo
|
En pacientes con ERC, los
niveles de AG se asociaron de manera independiente con el riesgo de enfermedad
renal crónica (ERC), enfermedad cardiovascular (ECV) y mortalidad,
independientemente del estado de diabetes. El AG añadió valor pronóstico a la
HbA 1c en pacientes con ERC y diabetes coexistentes.
|
En un estudio de
cohorte que incluyo 5.663 pacientes con ERC, se evaluó la interacción entre el
estadio de la ERC y la presencia de diabetes mellitus en relación con la
mortalidad. Se tomaron en consideración valores de tensión arterial (presión
arterial [PA] sistólica [PAS] y diastólica [PAD] al momento del diagnóstico,
glicemia en ayunas, HbA1c, creatinina sérica, proteinuria en 24 horas,
colesterol HDL y LDL, Hb, electrolitos, albúmina y
hormona paratiroidea. La mayoría de los pacientes se encontraba en estadio 3
(57,6%), mientras que el 1,8% presentaba estadio 5. Los autores concluyeron que
la asociación entre ERC avanzada y mortalidad se ve modificada por la presencia
de diabetes, sugiriendo un efecto de interacción entre ambas condiciones (24).
En este sentido, Trivin y col. (25) en
su estudio con 1.165 adultos no diabéticos en ERC con estadios 1 a 5 sin
diálisis encontraron una asociación entre los niveles elevados de HbA1c, que
predecía prediabetes, con la mortalidad en pacientes con ERC. Fue determinado
que por cada 1% del valor que aumentaba la HbA1c el riesgo de mortalidad era de
2,16 (IC 95%, 1,27 a 3,68). Chen y col. (26) evaluaron 4.543 pacientes mediante el Programa Pre-ESKD para comprender la
dinámica de la HbA1c y su asociación con el riesgo de la ERC en etapa terminal
y mortalidad. En el análisis de la HbA1c, los cocientes de riesgo ajustados (Hazard Ratio - HR) de mortalidad por todas las causas
fueron 1,06 (0,95-1,18) y 1,25 (IC95%: 1,07-1,46) en pacientes con un nivel de
HbA1c de 7 %-9 % (53- 75 mmol/mol) y >9% (>75 mmol/mol), respectivamente, en comparación con los que
tenían un nivel de HbA1c <7% (<53 mmol/mol). Concluyendo
que en aquellos pacientes con ERC y DM2 el nivel óptimo de HbA1c debe ser <
9 % (<75 mmol/mol) a fin de detener la progresión
de la ERC y reducir el riesgo de mortalidad.
Otro importante
uso de la HbA1c es su medición para el diagnóstico de la prediabetes; siendo
esto aún controversial (27).
En el año 2015 la American Diabetes Association (ADA)
sugirió que para efectuar el diagnóstico de prediabetes deberían considerarse
valores de HbA1c de 5,7 a 6,4 % (39 a 46 mmol/mol) y
en aquellos pacientes con HbA1c >6,0% (>42 mmol/mol)
el riesgo de DM debe ser considerado muy alto (28). En poblaciones sin
diabetes, diversos estudios han explorado la relación entre HbA1c y función
renal. En un análisis basado en la encuesta nacional KNHANES que incluyó 24.594
participantes, en el cual los individuos fueron clasificados según niveles de
HbA1c (<5,7%; 5,7–6,0%; >6,0%) se observó una asociación inversa entre
HbA1c y tasa de filtración glomerular estimada (TFGe),
lo que sugiere que niveles más elevados de HbA1c se relacionan con menor
función renal (29).
De igual manera, Fiorentino y col. (30) evaluaron los niveles más elevados del índice de glucosilación de la hemoglobina (IGH) en 1.505 individuos blancos no diabéticos, con el fin
de determinar si el IGH estaba asociado con una función renal alterada en
población no diabética.
Este índice
representa el grado de glucosilación de la
hemoglobina ajustada por la glucemia del individuo. Se emplea para estimar si
la HbA1c es proporcional al nivel real de glucosa o si está influida por
factores no glucémicos, por lo tanto, permite identificar discrepancias entre
HbA1c y control glucémico real.
Los pacientes con
IGH intermedio y alto mostraron un fenotipo hacia el deterioro metabólico. Este
perfil de la IGH se asoció con una disminución en la TFGe,
demostrando un riesgo 3,6 veces mayor de tener ERC y 1,6 veces mayor de tener
una insuficiencia renal leve. Li y col. (31) investigaron la
posible interferencia de la hemoglobina carbamilada (Hbc) en la medición de la
HbA1c en 52 pacientes con ERC, utilizando tres métodos cromatográficos.
Reportaron valores promedio de HbA1c de 5,24% (33,8 mmol/mol) en pacientes sin
diabetes y de 7,36% (56,9 mmol/mol) en pacientes con diabetes, así como
concentraciones de urea de 16,2 mmol/L y 11,2 mmol/L, respectivamente. No se
observaron diferencias estadísticamente significativas al comparar los valores
de HbA1c entre los grupos, lo que sugiere una interferencia limitada de la Hbc
en estas mediciones.
La progresión de
la enfermedad renal crónica (ERC) se ha asociado con resistencia a la insulina,
así como con alteraciones en su degradación, transformando la dinámica del
control glucémico en estadios avanzados. Si bien la albúmina glucosilada ha sido investigada como biomarcador alternativo en este contexto, la hemoglobina glucosilada (HbA1c) continúa siendo el marcador de referencia empleado en la práctica
clínica; sin embargo, su interpretación en ERC avanzada requiere cautela (32).
Aunque la afectación renal se correlaciona directamente con determinadas
afecciones como la hipertensión o diabetes, Meremo et al (33) encontraron que la tasa de progresión de la ERC fue de 49,5%, mientras que la
tasa de remisión alcanzó el 33%. La población de estudio estuvo representada
por pacientes con enfermedad renal crónica seguidos en un diseño observacional,
con predominio de comorbilidades cardiovasculares, donde el 95,2% presentaba
hipertensión arterial, el 40,1% diabetes mellitus y el 39,5% ambas patologías.
Asimismo, durante el período de seguimiento de carácter longitudinal y se
observó que un 48,3% de los pacientes con progresión de la ERC presentó un
incremento significativo de la proteinuria, mientras que el 45,6% desarrolló
anemia, lo que resalta el papel de estos factores como marcadores clínicos de
deterioro renal. Se concluyó que la
progresión de la ERC se asociaba con proteinuria, diabetes, HbA1c elevada,
anemia e hipocalcemia, hiponatremia y tabaquismo actual. Estos hallazgos
refuerzan la estrecha interacción entre control metabólico y deterioro renal, y
subrayan la necesidad de una evaluación glucémica cuidadosamente
contextualizada en pacientes con ERC.
Uso de la HbA1c y AG en la Nefropatía Diabética
La HbA1c ha
demostrado ser eficaz en el control de la terapia en pacientes diagnosticados
con DM y ERC (35).
También puede representar un reflejo de la progresión de las lesiones microvasculares diabéticas (36). Los estudios hallados
para relacionar esta evidencia se detallan en la
Tabla 3.
Autores
|
Año
|
Título
|
Diseño
|
Conclusiones
|
Penno y colaboradores [37]
|
2013
|
Variabilidad de HbA1c como
correlación independiente de nefropatía, pero no de retinopatía, en pacientes
con diabetes tipo 2: el estudio multicéntrico italiano Renal Insufficiency
And Cardiovascular Events (RIACE).
|
Estudio observacional
|
Los pacientes con DM2 con
variabilidad en los valores de HbA1c afectan a la ERC.
|
Lo y colaboradores [38]
|
2014
|
Definición de la relación
entre glucosa media y HbA1c en pacientes con DM2 y ERC.
|
Caso-control
|
En pacientes con diabetes
tipo 2 y ERC existe una relación lineal entre HbA1c y AG que se atenúa con el
uso de estimulantes de la eritropoyesis.
|
Wang y colaboradores [39]
|
2014
|
La fluctuación entre el
estado de glucosa en ayunas y poscarga de 2h se asocia con ERC en pacientes
con DM2 previamente diagnosticada con HbA1c ≥7%.
|
Estudio transversal
|
La variabilidad de la
glucosa a corto plazo expresada por la carga de glicemia está estrechamente
asociada con la disminución de la TFGe y un mayor riesgo de ERC en pacientes
con mal control glucémico (HbA1c≥7%.
|
Kuo y colaboradores [40]
|
2016
|
Niveles de HbA1c y consecuencias en
pacientes con ERC diabética avanzada.
|
Estudio observacional
|
Los niveles altos de HbA1c
se asocian con complicaciones clínicas en pacientes diabéticos con ERC en
estadio 3-4.
|
Busch y colaboradores [41]
|
2016
|
Control glucémico y terapia
antidiabética en pacientes con diabetes mellitus y enfermedad renal crónica:
datos transversales de la cohorte alemana de ERC (GCKD).
|
Estudio de cohorte
|
El control metabólico fue
satisfactorio, pero el uso de insulina se asoció con niveles más altos de
HbA1C.
|
Navaneethan y colaboradores [42]
|
2017
|
Control de la diabetes y los riesgos de ESRD
y mortalidad en pacientes con CKD.
|
Estudio cohorte
|
En pacientes con ERC con
diabetes, los niveles de HbA1c <6% y ≥9% se asociaron con mayor riesgo de
muerte.
|
Zaman y colaboradores [43]
|
2017
|
¿Puede la hemoglobina
glicosilada actuar como un indicador glucémico confiable en pacientes con
enfermedad renal crónica diabética? evidencia del noreste de Tailandia
|
Estudio analítico
|
Los pacientes con un nivel
más alto de HbA1c no estaban asociados con la ERC diabética. Por lo tanto, el
uso de los valores de corte convencionales de HbA1c en pacientes diabéticos
con ERC puede ser problemático en el entorno clínico.
|
Limkunakul y colaboradores [44]
|
2019
|
La asociación de la
hemoglobina glicosilada con la mortalidad y la enfermedad renal terminal en
personas con diabetes y enfermedad renal crónica
|
Estudio de cohorte
|
Una HbA1c más alta no se
asoció con un mayor riesgo de enfermedad renal terminal o muerte.
|
Rossing y colaboradores [45]
|
2022
|
Finerenona en pacientes con
enfermedad renal crónica y diabetes tipo 2 según la HbA1c basal y el uso de
insulina: un análisis del estudio FIDELIO-DKD.
|
Estudio analítico
|
La finerenona reduce el
riesgo de resultados cardiovasculares y renales en pacientes con ERC y DM2, y
los riesgos parecen consistentes independientemente de los niveles de HbA 1c
o el uso de insulina.
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Peacock y colaboradores [52]
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2008
|
Comparación de los niveles
de AG y HbA1c en sujetos diabéticos en hemodiálisis.
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Estudio asociativo
|
En pacientes diabéticos en
HD los niveles de HbA1c subestiman significativamente el control glucémico
mientras que los valores de AG reflejan con mayor precisión la fluctuación de
la glicemia.
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Inaba y colaboradores [53]
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2007
|
La albúmina
glicosilada es mejor
Indicador glucémico que los
valores de hemoglobina glicosilada en pacientes diabéticos en hemodiálisis:
efecto de la anemia y la inyección de eritropoyetina
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Estudio analítico
|
Un valor de AG ≤25% es un
objetivo apropiado para mejorar la supervivencia
en pacientes diabéticos en
hemodiálisis.
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Sany y colaboradores [54]
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2013
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Albúmina glucosilada versus
hemoglobina glucosilada como indicador glucémico en pacientes en hemodiálisis
con diabetes mellitus: variables que influyen.
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Estudio de asociación con
pacientes diabéticos en HD (n = 25)
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La AG proporciona una
medida significativamente mejor para estimar el control glucémico en
pacientes con diabetes en HD.
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Vos y colaboradores [55]
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2012
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Evaluación de marcadores de
control glucémico en pacientes diabéticos con enfermedad renal crónica
mediante monitorización continua de glucosa.
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Estudio analítico en 25
pacientes
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En la ND el uso e
interpretación de la AG demuestra ser de gran utilidad para el monitoreo de
la glucemia.
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Penno y col. (37) mostraron asociación de los valores de la HbA1c con complicaciones microvasculares en una cohorte de pacientes con DM. Fue
hallado un aumento de la HbA1c con la micro y macroalbuminuria, TFGe reducida y retinopatía diabética avanzada;
concluyendo que los pacientes con DM2 tienen una mayor variabilidad de la HbA1c
y afecta a la ERC. Asímismo, Lo y col. (38) examinaron la relación entre la glucosa y HbA1c en 43 pacientes con y sin ERC y
DM2 con control glucémico, observando una relación lineal entre la AG y HbA1c
independientemente de la presencia y estadio de la ERC.
El estudio de
Wang y col. (39) evaluó la asociación entre los parámetros glucémicos y la función renal en
pacientes chinos con grupos etarios correspondientes a mediana edad y adultos
mayores con diabetes tipo 2. Los participantes fueron clasificados según
niveles de HbA1c (≥7% vs. <7%) y presencia de enfermedad renal
crónica (ERC). En el subgrupo con
HbA1c ≥7%, la glucosa a las 2 horas, tras sobrecarga oral, se asoció de forma
independiente con menor tasa de filtración glomerular estimada (TFGe) y mayor probabilidad de ERC, tras ajustar por
variables clínicas relevantes. Además, la HbA1c se asoció con un mayor riesgo
de ERC en pacientes con valores de HbA1c ≥7%.
También Kuo y col.(40) estudiaron una cohorte
de 2.401 pacientes con diabetes y ERC estadios 3–5, y observaron que la
asociación entre niveles elevados de HbA1c y desenlaces clínicos adversos fue
más consistente en los estadios 3–4, mientras que en el estadio 5 el valor
predictivo de la HbA1c resulto más débil. Estas discrepancias podrían
explicarse por factores típicos de la enfermedad renal avanzada como anemia,
uso de eritropoyetina, transfusiones y reducción de la vida media eritrocitaria que alteran la relación entre HbA1c y
glucemia real. Sin embargo, aún se requiere mayor evidencia para determinar si
el control glucémico se asocia de manera independiente con los desenlaces
clínicos en pacientes con diabetes y ERC estadio 5. En conjunto, estos
resultados indican que, aunque el control glucémico continúa siendo
clínicamente relevante en la ERC, la interpretación de la HbA1c en estadios
avanzados debe realizarse con mayor cautela, lo cual hace necesario el estudio
de biomarcadores complementarios en este contexto.
Busch y col. (41) analizaron el uso del tratamiento antidiabético con los marcadores de control
metabólico. En este estudio, realizado en un grupo de 5.217 pacientes con rango
de edad entre 18 a 74 años, los factores asociados con un nivel de HbA1C >7%
(53 mmol/mol) fueron un mayor IMC (OR: 1,04 por
incremento de 1 kg/m2, IC95% 1,02-1,06), hemoglobina (OR:1,11 por incremento de
1 kg/m2, IC95% 1,04-1,18), tratamiento con insulina sola (OR:5,63, IC95%:
4,26-7,45) o en combinación con agentes antidiabéticos orales (OR:4,23, IC95%:
2,77-6,46) pero no monoterapia con metformina,
inhibidores de DPP-4 o glinidas. Dentro de la cohorte
de pacientes con ERC en estadio 3 o proteinuria se observaron patrones
heterogéneos en el tratamiento antidiabético, con una mayor proporción del uso
de insulina en más de la mitad de los casos. Asociándose entonces la insulina
con valores más elevados de HbA1c, lo que sugiere que su indicación estuvo
vinculada a un mayor grado de descontrol metabólico basal.
El valor de la
HbA1c se estudió en una corte de 6.165 pacientes con diabetes tratados con
hipoglucemiantes orales y/o insulino dependientes que
se encontraban en distintos estadios en la ERC (1 al 5). El modelo de Cox
tomando en cuenta la función renal demostró que un valor de HbA1c <6% se
asoció con un mayor riesgo de muerte en comparación con niveles de HbA1c del 6
% al 6,9 % (HR: 1,23; IC95%: 1,01 -1,50). Se ha descrito que existe una
asociación no lineal entre la HbA1c y la mortalidad, donde se ha observado un
mayor riesgo en valores <6% como en ≥9%, en comparación con niveles
considerados intermedios de control glucémico (42).
Zaman y col. (43) determinaron que, en un
grupo de pacientes diabéticos, aquellos que tenían HbA1c elevada, había una
asociación para desarrollar ERC. Se obtuvieron las medidas antropométricas y
bioquímicas de los pacientes y se determinó la probabilidad de asociación entre
HbA1c y ERC. Los autores obtuvieron que, de los 4.050 participantes analizados,
solo 1.027 (25,3%) desarrollaron ERC diabética. Los factores de riesgo
asociados más importantes fueron edad avanzada, sexo femenino e hipertensión,
mientras que el valor de la HbA1c (>6,5%) se asoció negativamente con la ERC
diabética (OR:0,66). Concluyendo que la HbA1c no refleja de manera confiable la
glucemia real en pacientes con diabetes y enfermedad renal crónica (ERC). En
consecuencia, el uso de los puntos de corte convencionales de HbA1c en este
grupo puede resultar problemático en la práctica clínica. Se requieren estudios
futuros que permitan identificar el estadio de la ERC a partir del cual la
HbA1c pierde predictibilidad y que definan métodos alternativos más precisos
para evaluar el control glucémico en estos pacientes.
Limkunakul y col. (44) evaluaron la asociación existente entre los niveles de hemoglobina glucosilada (HbA1c), la progresión de la enfermedad renal
crónica (ERC), y la mortalidad. El estudio incluyó a 618 participantes, de los
cuales 308 presentaban diabetes mellitus, y fueron seguidos durante un período
aproximado de 4 años. Se registraron los valores basales de HbA1c y se realizó
el seguimiento hasta la instauración de terapia de reemplazo renal o la
ocurrencia de muerte.
Los resultados
señalan que, en estadios avanzados de la ERC, los valores aumentados de HbA1c
no se asociaron de manera significativa con un mayor riesgo de progresión hacia
enfermedad renal terminal ni con la mortalidad. Estos hallazgos sugieren que,
en fases avanzadas de la enfermedad, la HbA1c podría perder precisión como
marcador del control glucémico, probablemente debido a factores propios de la
uremia y alteraciones en la vida media de los eritrocitos. El estudio señala la
utilidad limitada de la HbA1c como indicador de control glucémico y predictor
de desenlaces clínicos en pacientes con ERC avanzada, por lo que se recomienda
considerar marcadores alternativos en este grupo de pacientes con
complicaciones diabéticas avanzadas.
De la misma forma,
una investigación exploró si el nivel inicial de la HbA1c y el tratamiento con
insulina influyen en la reducción de la insuficiencia renal y la progresión de
la enfermedad en la patología renal diabética a través de la administración de Finerenona o BAY 94-8862, un antagonista de los receptores
de mineralocorticoides indicado para reducir el riesgo
de disminución sostenida en la tasa de filtración glomerular, enfermedad renal
en etapa terminal, muerte cardiovascular, ataques cardíacos y hospitalización
debido a insuficiencia cardíaca en adultos con enfermedad renal crónica
asociada (45,46).
Del total de pacientes evaluados, el 49,3% (2.794/5.663) tenían una HbA1c
inicial <7,5%, reportando que la Finerenona redujo
significativamente el riesgo del resultado renal compuesto independientemente
del nivel inicial de HbA1c y del uso de insulina. Aunque el nivel inicial de la
HbA1c no afectó el riesgo de eventos renales, el riesgo cardiovascular aumentó
con un nivel más alto de HbA1c. Los eventos adversos fueron similares entre los
grupos, independientemente del nivel inicial de HbA1c y el uso de insulina;
pocos pacientes tratados con finerenona interrumpieron el tratamiento debido a la hiperpotasemia.
Estos resultados sugieren que, si bien el control glucémico sigue siendo
importante para los desenlaces cardiovasculares, la intervención farmacológica
con Finerenona ofrece beneficios renales consistentes
incluso en pacientes con distintos niveles de HbA1c y regímenes terapéuticos,
lo que refuerza la necesidad de evaluar la HbA1c en contexto y considerar
marcadores o intervenciones complementarias en el manejo de la ERC diabética.
Asímismo, datos preliminares
han establecido a la AG como una medida glucémica alternativa de las
fluctuaciones del valor de la glucosa posprandial (47).
La velocidad de glicación de la albúmina es más
rápida que la de la hemoglobina, por lo tanto, los niveles de AG aumentan más
rápido que los niveles de HbA1c en respuesta de un incremento abrupto de los
niveles de glucosa en plasma (48). Existe una asociación
de la AG con el recambio de albúmina y aunque queda por comprobar si la
proteinuria afecta los valores de AG en pacientes diabéticos con ERC (49),
se ha reportado que los pacientes con nefropatía diabética avanzada y los
diabéticos con ERC no diabética presentan proteinuria significativa. Por lo
cual, en pacientes con ERC avanzada, la AG parece ser más precisa para evaluar
el control glucémico que la HbA1c (50). Es posible que la
función renal no incida en los valores de AG, pero se ha encontrado asociación
de los niveles más altos de AG con mortalidad cardiovascular en pacientes
diabéticos en hemodiálisis (51). Los estudios hallados
para relacionar esta evidencia se detallan en la Tabla 3.
El estudio
realizado por Peacock y col. (52) mostró que la proporción de AG: HbA1c aumentó significativamente en los pacientes
en diálisis en comparación con los controles. En los pacientes con diabetes en
hemodiálisis, los niveles de HbA1c subestiman significativamente el control
glucémico mientras que los de AG reflejan con mayor precisión este control. Por
su parte Inaba y col. (53) sugieren que AG
proporciona una medida significativamente mejor para estimar el control
glucémico en pacientes en hemodiálisis.
Se evaluó un
estudio en pacientes con diabetes en hemodiálisis (HD) la albúmina glucosilada (AG) en comparación con la glucosa media
estimada (GME) y la HbA1c como indicadores del control glucémico. En pacientes
diabéticos en HD (n=25), las medias de la glucosa plasmática casual (PG), AG y
HbA1c fueron 192,9±23 mg/dL, 278,8±43 μmol/L y 5,9 + 0,5%, respectivamente,
siendo superiores en un 43,9%, 67,04% y 18%, respectivamente, en comparación
con pacientes en HD sin diabetes (n=25). Los niveles de HbA1c fueron
significativamente más bajos que los valores simultáneos de PG y GA en estos
pacientes en comparación con los tres parámetros en pacientes que tenían
diabetes sin disfunción renal
(n=25). Se
encontró una correlación negativa significativa entre la GA y la albúmina
sérica (r2=0,21, p<0,05) en pacientes diabéticos en HD, mientras que la
HbA1c se correlacionó positiva y negativamente con la hemoglobina (r2= 0,11,
p<0,01) y la dosis semanal de inyección de eritropoyetina (r2=-0.19,
P<0.01), respectivamente. En el análisis multivariado, la hemoglobina y la
PG se asociaron de manera independiente con la HbA1c, por su parte la PG, el
índice de masa corporal y la albúmina sérica se asociaron independientemente
con la AG, lo que infiere la influencia de factores propios de la HD sobre el
valor de estos biomarcadores, concluyendo que en los
pacientes con diabetes que reciben hemodiálisis, la albúmina glucosilada (AG) resulta una medida más adecuada y
confiable del control glucémico que la HbA1c, ya que esta puede subestimar el control glucémico real, se le
atribuye en parte, al empleo de eritropoyetina que genera una creciente
proporción de eritrocitos jóvenes. (54).
En la nefropatía
diabética (ND) igual se ha considerado la comparación de estos 2 parámetros,
por ello se incluyó un estudio que evaluó la precisión de la HbA1c, la albúmina glucosilada (GA) y la fructosamina comparados con la glucosa media estimada (GME) para el monitoreo continuo de
glucosa en 25 sujetos con ND, comparándolos con 25 sujetos con diabetes sin
nefropatía (DSN). Fue evidenciado que la AG tiene una correlación positiva con
la glucemia en pacientes con (r2=0,54, p<0,05) y sin ERC (r=0,49, p<0,05);
mientras que la HbA1c se encontró significativamente más baja en pacientes con
ERC. La relación AG/HbA1c fue significativamente mayor en los pacientes
diabéticos con ERC (2,5±0,4, P<0,05) que con el grupo DSN (2,2±0,4,
P<0,05)(55). La HbA1c subestima el control glucémico en
ERC avanzada y GA refleja mejor la exposición glucémica en estas condiciones. En
pacientes con diabetes tipo 2, existe una asociación entre los niveles de HbA1c
y el riesgo de desenlaces clínicos adversos, ya sean renales, cardiovasculares
o mortalidad. Es importante resaltar que esta relación es menos consistente
cuando se trata de enfermedad renal crónica avanzada, sugiriendo que, la
capacidad predictiva de la HbA1c disminuye a medida que progresa el deterioro
de la función renal (56).
DISCUSIÓN
La ERC representa
una entidad clínica con un profundo impacto en la calidad de vida de los
pacientes y gran carga en los sistemas de salud a nivel mundial. Ciertos
factores relacionados con los hábitos y el estilo de vida en la población junto
con los patrones de alimentación han influido en el hecho de que las
enfermedades metabólicas, en los últimos años, se hayan incrementado, razón por
la cual se hace necesario un seguimiento de los pacientes a fin de prevenir
complicaciones y evaluar la eficacia de los tratamientos. Es conocida la
complejidad sobre la relación entre la hiperglucemia crónica y las
complicaciones de la DM; para ello, los clínicos y las sociedades
internacionales referenciales en el cuidado de los pacientes renales y
diabéticos han defendido el adecuado uso e interpretación de los biomarcadores clínicos; específicamente el de la HbA1c (56).
Sin embargo, se ha observado una considerable variabilidad interindividual en
la interpretación de la HbA1c con respecto a los niveles de glucosa en sangre
tanto en sujetos diabéticos como en no diabéticos; y esto se ha extrapolado a
un grupo de patologías donde se altera la función renal (57),
razón que justifica la necesidad de realizar esta revisión sistemática, ya que
se ha demostrado la importancia de medir la HbA1c en la enfermedad renal aunque
la bibliografía en el área tenga ciertas divergencias en cuanto al pronóstico y
el uso de este biomarcador.
A través de los
tópicos analizados en esta revisión se ha demostrado que la HbA1c tiene sus
limitaciones. Se ha indicado que estos factores citados a continuación pueden
alterar la interpretación de los resultados, tales como: vida útil o recambio
de los eritrocitos, las fluctuaciones en los cambios de la glucosilación por los controles alimentarios y los artefactos relacionados con el ensayo,
deficiencia de glucosa-6-fosfato deshidrogenasa, transfusión de sangre
reciente, uso de medicamentos que estimulan la eritropoyesis, enfermedad renal
en etapa terminal y embarazo (16,58). Además de las
condiciones médicas, genéticas e inmunológicas que influyen sobre la muerte
celular y el metabolismo del hierro, cabe considerar que la HbA1c no solo puede
interpretarse como un número al momento de su cuantificación. Existen diversos
elementos que están involucrados para tomar decisiones o inferir condiciones
clínicas en los pacientes y su determinación e intervalos de frecuencia van a
depender de la situación clínica, el plan de tratamiento y el criterio del
médico. Diferentes estudios analizados dejaron claro que la clasificación de
estos valores puede relacionarse bajo diferentes condiciones médicas. A pesar
de contar con tamaños muestrales altos y una alta
rigurosidad en los criterios del estudio, cada valor debe ser considerado con
cuidado puesto que las condiciones médicas tienen regulación inmunológica y
metabólica diferente.
Además, las
novecientas variantes de la HbA1c se clasifican en 4 grupos principales: S
(alta prevalencia en negros africanos y estadounidenses, descendientes del
Mediterráneo e indios), C (negros africanos y estadounidenses), E (sudeste
asiático) y D (más repartidos equitativamente por el globo); por esta razón
entre los diferentes países y centros de investigación los valores parecen ser
diferentes (59).
En este sentido, lo que sí es posible afirmar, es que, dependiendo de la gravedad de la enfermedad, el deterioro del estado de salud y el cuidado del paciente con diabetes, junto con el descuido en las cifras de glucosa hace que el aumento de la HbA1c se relacione y aparezca debutando con la progresión de la enfermedad renal. Los especialistas en el área han descrito un proceso bioquímico que se denomina formación de Productos finales de glicación (AGES). generados a consecuencia de hiperglicemias sostenidas a lo largo del tiempo, contribuyen al deterioro progresivo del riñón induciendo alteración en su arquitectura histológica y su función. Este daño se genera a través de dos mecanismos: la glicación de los componentes de la barrera de filtración glomerular y estructuras asociadas; y por otro, la activación de vías intracelulares, mediada por su interacción con el receptor específico de AGEs (RAGE) (60).
La unión de los AGEs a RAGE desencadena una cascada de señalización
intracelular que promueve el estrés oxidativo, inflamación y fibrosis, que
constituyen procesos clave en la progresión de la enfermedad renal crónica. En
este sentido, la HbA1c actúa como un indicador indirecto de este mecanismo de
daño, ya que refleja la exposición crónica a la glucosa. Así, las variaciones
en los niveles de glicemia condicionan las modificaciones postraduccionales de las proteínas, favoreciendo la formación de AGEs y, en consecuencia, el daño tisular.
Por esta razón,
la HbA1c es un indicador indirecto de este mecanismo de daño renal, ya que las
variabilidades de la glicemia van a condicionar las modificaciones postraduccionales de las proteínas del cuerpo.
Aunque el valor
obtenido de la HbA1c es un parámetro longitudinal, es decir, se obtiene en el
tiempo, los pacientes deben ser constantemente monitoreados durante años o
incluso décadas. Por ello se requiere una prueba confiable con resultados
altamente reproducibles durante un largo período; por esta razón, han surgido
diversos índices para interpretación clínica. Por su parte, dentro del
conocimiento de las proteínas plasmáticas y la sobrevida de estas, se ha
propuesto que la AG constituye también una herramienta que muestra la
homeostasis glucémica durante un período de tres semanas. Esta medición
contribuye de manera cualitativa y cuantitativa al proceso clínico de
detección, predicción, prevención, diagnóstico, pronóstico y seguimiento de las
patologías metabólicas (61,62).
Varios estudios
han mostrado que la AG tiene una mayor correlación con la glucosa plasmática
que la HbA1c en pacientes con enfermedad renal crónica, especialmente en
aquellos con hiperglucemia o en hemodiálisis, lo que sugiere que la AG podría
reflejar con mayor precisión el control glucémico en estos escenarios, sin
embargo, como otros biomarcadores,
la AG posee ciertas limitaciones: su nivel puede verse influido por factores
bioquímicos como la albúmina sérica y la vida media proteica, por lo que la
interpretación debe realizarse considerando condiciones clínicas cómo la
desnutrición y el estrés catabólico que inducen un mayor metabolismo de las
proteínas y pueden alterar los valores de la AG. Otras condiciones como el hiper e hipotiroidismo, cirrosis hepática, síndrome
nefrótico, obesidad y condiciones inflamatorias, tabaquismo e hipertrigliceridemia implican que existan niveles más bajos
de la AG. Al igual que con la HbA1c existen condiciones y criterios que deben
reunir los pacientes para ser tomadas en consideración (63).
La albúmina glucosilada (AG) es considerada cómo un marcador
diagnóstico preciso en pacientes con insuficiencia renal avanzada o en
diálisis. En un estudio en 444 pacientes que asistían a diálisis, en el cual se
cuantificaron trimestralmente los niveles de AG, se reportó un impacto positivo
en el control glucémico (64).
Por su parte, otro estudio propuso que un valor elevado de AG al inicio de la
diálisis, en lugar de la HbA1c, se relacionaba con una menor supervivencia del
paciente después de 4 años (65).
Basados en estos
datos, se puede mencionar que ambas herramientas (AG y HbA1c) pueden ser usadas
para el análisis del paciente renal. Considerando lo analizado en los estudios
obtenidos, la AG tiene un mayor poder de predicción por su metabolismo y
producción, reflejando el estado glucémico a corto plazo, siendo de gran
utilidad para determinar el control glucémico en pacientes con alteración de la
glucosa, en los que la HbA1c no es considerado un marcador fiable, sin embargo,
es conocido que muchos laboratorios de análisis clínico no realizan esta
prueba.
Es de gran
importancia tomar en consideración algunos aspectos, si bien la AG es
considerada un mejor marcador del índice glucémico en comparación con la HbA1c
en pacientes con ERC avanzada y en hemodiálisis, existen ciertos datos que
limitan el uso comercial del AG en la predicción del control glucémico especialmente
en pacientes con afectación en el recambio proteico, cirrosis hepática y
proteinuria de rango nefrótico.
En este contexto,
resulta necesario avanzar hacia el establecimiento de directrices basadas en
estudios multicéntricos y poblacionales que permitan
definir rangos óptimos de albúmina glucosilada,
considerando la heterogeneidad metabólica y étnica de la población mundial (66).
La incorporación de esta determinación podría aportar un beneficio clínico
relevante en pacientes con enfermedad renal avanzada, particularmente cuando la
HbA1c pierde fiabilidad.
Por su parte, la
HbA1c conserva un valor pronóstico y de seguimiento adecuado en las etapas
iniciales de la ERC, donde continúa siendo una herramienta válida, accesible y
ampliamente disponible. En la actualidad, no existe otro biomarcador que haya demostrado una superioridad consistente en estos estadios, lo que
respalda su uso continuado en la práctica clínica habitual.
Considerando las
limitaciones inherentes a ambos marcadores, la evidencia disponible sugiere que
su utilización complementaria, adaptada a la condición clínica y al estadio de
la enfermedad renal, permite una evaluación glucémica más precisa e integral
del paciente con nefropatía.
En este sentido,
la incorporación progresiva de la albúmina glucosilada,
junto con una interpretación clínica contextualizada, representa una
oportunidad para optimizar el seguimiento metabólico, mejorar la toma de
decisiones terapéuticas y contribuir a una atención más eficiente y
personalizada.
La HbA1c no solo
puede subestimar o sobreestimar el control glucémico por factores relacionados
con la ERC, sino también por variabilidad biológica individual en la glicación de la hemoglobina, de allí la importancia de que
los profesionales de la salud realicen una interpretación adecuada, en
correlación con los datos clínicos y tratamiento del paciente. Si bien los
métodos de detección de la AG son más complejos y no están disponibles en todos
los laboratorios, seria de especial interés fomentar la implementación de
laboratorios de referencia, en las unidades de nefrología con alto volumen de
pacientes, además de proponer un mayor número de estudios que permitan ofrecer
un mejor entendimiento de los procesos fisiopatológicos inherentes a la
patología renal, así como la interpretación adecuada de los parámetros clínicos
y la asociación con otras patologías en pro de la calidad de vida de los
pacientes, una mejor evaluación del tratamiento y aminorar las cargas en los
sistemas de salud.
DECLARACIÓN DE CONFLICTO DE INTERÉS
Los autores
declaran no poseer conflictos de interés
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